lunes, 9 de mayo de 2011

Cercanía lejana... Cap 17

Nicholas me había comentado sobre los gustos de su madre, es decir, me había contado que a ella le gustaba mucho el baile de salón y que incluso pertenecía a una sociedad de mujeres que se dedicaban a organizar esa clase de eventos. Pues bien, este grupo asociado organizaria un concurso en la ciudad y pues habían logrado que las parejas que ganaran en aquel cetamen pasasen a ser parte de los concursantes del Concurso Internacional de Baile de Salón.
Al parecer él y su madre ya habían hablado sobre la posibilidad de que yo ingresara a aquel concurso,pues aquella mañana me llamó y me dijo que fuera a su casa tan pronto como pudiese. Luego de darme las instrucciones para poder llegar me hizo prometerle que estaría allí tan pronto como me fuese posible.
Y así fue. Terminé de desayunar y partí hacia su residencia.

Una vez allí Nick me resivió con un buenos días acompañado de un beso y me invitó a pasar a la sala. Minutos más tarde su madre se encontró junto a nosotros. Charlamos un momento pero luego él se retiró "casualmente" dejandome a solas con ella.
-Nick me cometó que haces baile de salón-inició
-Sí, de hecho lo hago desde pequeña. Me gusta mucho, me relaja.
-Es grato escuchar que jovencitas como tú aún se interesan en este tipo de música-me limité a sonreir, la verdad no sabía que se refería con lo de "como tú".-Sabes...pertenesco a un asociación que bueno, realiza concursos de baile de salón y pues me gustaria que participaras en uno de ellos. Además, si ganas puedes concursar por el premio internacional.
-¿En serio?-dije un poco incredula
-Pero porsupuesto que si, pequeña. No te he visto bailar antes pero estoy segura de que puedo confiar en mi hijo y en ti.
-Estaria encantada,en verdad.
-Ya lo creo-se puso de pie-Espero que no me defraudes.
-Jamás, tengalo por seguro.
-Buenas tardes-se marchó
¡Rayos!
Esto era lo que había estado esperando desde siempre y ahora...ya no se sentía igual.¿Por qué?
-¿Buenas noticias?-preguntó Nick, que había aparecido detrás de una puerta.
-Eso parece-quizá él esperaba más entusiasmo de mi parte.
-¿Sucede algo? ¿No te sientes feliz? Me refiero a que, ¿no era una oportunidad para el concurso internacional lo que querias?
-Si pero...
-¿Pero qué?-era obvio que mi falta de entusiasmo le disgustaba. Su voz era fría o más bien...ruda.
-Lo siento ¿si? Mi actitud no me agrada más que a tí-amití- Me gustaría sentirme alegre y entusiasta pero no puedo y no tengo idea del por qué, hay cosas que sólo suceden.
Suspiró y agachó la cabeza.
-Perdoname-me miró-Te entiendo,es en serio. Me ha pasado a mi también, y eso es porque tienes la cabeza en otro lugar.
-¿Tienes las dirección? Iré a recogerla.-respondí con sarcásmo mientras me dirijia hacia la puerta.
-Sophy,Sophia espera-me tomó del brazo.
-¿Qué quieres?
-Sólo...quedate,por favor. No importa si te entusiasma ahora la idea del concurso. No peliemos por esto ¿si?
Asentí. Nicholas me abrazó y quedamos así por un rato.
A veces se me hacía difícil de comprender el por qué de que cuando Nick estaba cerca, la amrgura, tristeza y demás...desaparecía, con rapidez.

Nicholas no tenía razón. Él creía que no me sentía como era debido ya que no estaba segura de lo que estaba pasando o porque aún no lo procesaba, pero no era así. La razón de que me sintiera así era que había algo que me tenía inquieta, un mal sentimiento que no me dejaba en paz. Sentía que algo saldría mal y eso...eso me asustaba.

No veía a Lucas desde la pelea y de eso hacía ya tres meses. Tenía a Nick pero me hacía falta Lucas. Se había ido un largo tiempo y había vuelto, la idea de que estubiera cerca y no podía verle me mataba.
Por momentos me sentía sola y con ganas de verle pero pronto me daba cuenta que más valía que lo encarase antes de quese fuera otra vez pero esta para siempre.
Y así pasaron los días, intentando encontrar un momento para buscarle pero nunca lo encontraba, cuando más pensaba que sucedería más cosas tenía que hacer.

Aquel día se me ocurrió que era momento de hacerlo y no me percaté de que el día del concurso había llegado hasta que Vanessa me recordó que debía empezar a vestirme.
Quizá mañana. Pensé
Mamá había llamado para disculparse y decir que no había buen tiempo y los vuelos se habían cancelado así que no llegaría, de manera que los únicos presentes serían Vanessa, Joshua, Nick y sus padres. Stella, la madre mi amiga tenía un desfile aquella noche así que no podría ir tampoco. En fin...

Dentro del gran auditorio del hotel la gente comenzaba a ocupar sus lugares y los bailarines buscaban sus camerines. Estaba nerviosa debía admitirlo pero, no del todo. Aún estaba distraida y era por Lucas. Estaba más cerca de él que nunca desde es día de la pelea.Tan sólo 9 pisos más arriba en la habitación 901, Lucas se ospedaba. Nueve pisos, Sophia.
Me puse de pie y me dirigí al corredor. Caminé, entre consiente e inconsiente, hata el lobby del hotel y me acerqué a la recepcionista.
-Buenas noches. ¿En qué le puedo ayudar?
-Ah...sí, quisiera saber si aún hay alguien el la habitación 901-no sabía si seguía en  la ciudad o no.
-Sí,pero justo en este momento el joven acaba de retirarse.
-¿Y sabe a donde fue?
-No, discupe no dejó ningún recado.
-Bueno, de todas formas gracias.
Maldita sea.Tan cerca pero a la vez tan lejos...
-¡Sophia!-me llamaron-Sophia¿dónde te metiste? ya va a comenzar-era Joshua que venía caminando con rapidez através de la recepción.
Llegó a mi y me tomó por los brazos arrastrándome junto a él.
-¿Está bien?
-Supongo-musité.

Intenté relajarme y concentrarme en la rutina y sólo por poco lo logré. Por ratos dejaba de escuchar la voz de mi pareja que iba contando los pasos en mi odio y aveces me quedaba parada estática, con la mirada perdida.
Una rutina por cada ritmo. Y al fin el turno del vals.
Concentrate
Un,dos,tres,cuatro. Rápido, cruzado,dos...¿Lucas?
Mis pies no dejaron de moverse pero al girar mi cabeza cambió de pocisión intentando no perderle el rastro. Sí, ahí estaba, de pie entre la multitud.
Era increible que a pesar de nuestra situación se hubiera dado tiempo de bajar a verme.
Sentí un impulso. Soltarme y correr para abrazarlo. Richard lo presintió así que aferró más si mano a mi espalda y no me dejo ir.
Sólo un par más.
Estaba a un par de compases de poder huir.
La música terminó, hicismos la reberencia y luego... no pude irme.
Justo ese día, justamente en ese momento se les había ocurrido romper el protocolo y anunciar a los ganadores en ese momento.
Porfavor...
Tercer lugar.Segundo...
Ganamos
Richard me miró y me abrazó como jamás lo había hecho. Habiamos ganado era cierto.
Depronto, sólo por unos segundo eso importó. Los aplausos no tardaron en oirse. El maestro de ceremonia nos entregó los trofeos y el ramo de rosas.
tan pronto como reaccioné, me solté y caminé hasta el lugar en donde se suponía Lucas estaba.
Demasiado tarde.
Se había ido.
Solté el aire de golpe y comenzé a respirar con rapidez.
Sentí como un mareo se apoderaba de mi.
Una fuertes manos me sugetaron a tiempo para impedir la caida.
-Sophy,Sophy racciona-repetía con ansiedad.
-Lo siento-fue lo único que logré decirle.
-¡Felicidades amiga!-comenzó a gritar Vanessa a lo lejos.
-Gracias-contesté a su abrazo.
-Fue maravilloso-comentó Joshua.
-Talentosa sin duda-dijo Theresa, la madre de ´Nick.
Continuaron con sus alago, todos menos Nick. Él sabia que algo andaba mal, y su mirada estaba perdida y en su rostro se dibujaba la preocupación y la marcada expresión de pensamiento.
-Compermiso-me escusé y comenzé a caminar en la dirección opuesta, atravesando el salón.
-¿ A dónde vas?-me detuvo Nick.
-Debo resolver algo-respondí con seriedad.
Caminé con rapidéz impidiendo que Nicholas me siguiera.
Pasé por el lobby y heché una mirada al casillero del dormitorio de Lucas. La llave ya no estaba allí de manera que él se encontraba dentro.

Tomé el asensor hasta el 9no piso y una vez allí busqué su habitación.
Llegué a ella y llamé a la puerta.
-Lucas, abre porfavor-le supliqué. No hubo respuesta.-Lu, sé que estás ahí. Porfavor...-no lo pude resistir, alguas lárgrimas amenasaron por escaparse y la voz se me quebró.-Sólo quiero que me escuches un momento-no hubo señal de que fuese a hablar, es más parecia como si no hubiese nadie dentro. Volví a tocar la puerta.-Lucas... porfavor. Yo nuca quise hacerte daño.-Algo se movió dentro, unos pasos que se acercaban a la puerta. Esperen...no sólo es una persona,¿son dos? No vienen del mismo lugar. Una de ellas viene...corriendo.
Voltié para ver si alguien venía por el corredor. Así fue.
Nicholas venía coriendo con rapdiez y se detuvo una vez que estuvo a mi lado.
-¿Qué haces aqui?-la mano que se había atrvido a ponerse sobre el pomo de la puerta ahora se retiraba.
-No, porfavor, abre la puerta- volví a golpear.
-Sophia, vamonos.
-No-volví a tocar.
-Nos van a hechar de aquí, es mejor que nos vallamos, mis padres esperan abajo.
-Sólo dame un momento-quise soltarme pero no pude.
Nicholas me arrastró junto a él hasta el asensor mientras yo pedía que me dejara hablar con él, que necesitaba hacerlo, mas no hizo caso.

lunes, 21 de marzo de 2011

La llamada... Cáp. 16

Todos sabían ya de lo nuestro y por todos me refiero al mundo entero. Los periodistas tenían imágenes y demás. Entre Nick y yo habíamos acordado que no dariamos entrevistas sobre el tema, es decir no aceptariamos entrevistas juntos. No quería salir en un programa de televisión ni que la gente me hiciera preguntas y yo no supiera que responder.

Mi padre regresó tan pronto como lo supo y tuvimos una corta y extraña charla sobre el tema. Me pidió que recapasitara, que lo pensara otra vez, dijo que le hiciera caso si no quería salir dañada, que las cosas podían acabar mal, tenía miedo de que Nicholas me dañara pero no me daba un por qué lo bastante sólido como para que yo lo comprendiera. Me sentía confundida, más que nunca y para empeorar el asunto Lucas me llamó.

- Lucas -respondí.
- Sophia, ¿dónde has estado? He intentado comunicarme contigo y no he tenido éxito.
- ¿Dónde he estado...? En muchos lugares...
- Con Nicholas -me cortó.
- Sí, así es. Ya lo sabes ¿verdad? -al parecer mi alegría no le gustó porque tan pronto como se lo dije su tono cambió y comenzó a tratarme con rudesa.
- Sí, Sophia. El mundo entero lo sabe. Todos ya se enteraron de la linda pareja que son... -sonaba tan molesto e irritado.
- Pensé que te alegrarias...
- Pues te equivocaste.
- ¿Te sientes bien?
- No, muchas gracias. A diferencia tuya, he tenido una semana bastante dura pero, que bueno que al menos alguien esté feliz ¿verdad?
- Lucas... no estoy comprendiendo.
- Que lastima. ¿Por qué no llamas a tu nuevo enamoradito?, ¡quizá el te lo explique! -fue lo último que dijo.
- Pero... -ya había colgado.

¿Qué demonios le había pasado? Lucas no era de los que se enojaban con facilidad. Iba a llamarlo otra vez cuando el timbre sonó. Era Nicholas. Le habían comprado un carro y quería mostrarmelo.  Nick hablaba y hablaba sobre la mecánica del carro y yo sólo fingía que lo escuchaba. Además de que no entendía nada de lo que me decía, no podía dejar de pensar en la actitud de Lucas. ¿Por qué se había comportado así?

- ¿Qué te parece? -continuó- ¿Sophy?
- ¿Sí? -vovlví a la realidad.
- ¿Pasa algo?
- No, claro que no.
- Seguro... -asintió un poco incrédulo- Entonces, ¿quieres ir o no?
- ¿A dónde?
- A pasear... con el auto -repitió un poco extrañado- Sophy ¿de verdad me escuchaste? -comprendió que no al verme en silencio otra vez -¿Hay algo de lo que quieras hablar?
- No, olvidalo, son cosas mias. ¿Vamos? -me safé.
- Sí, claro -respondió lento y pensativo.

Subimos al deportivo y andubimos sin rumbo fijo, escuchando música y riendo, o al menos intentandolo. Al parecer Nicholas se aburrió de mi actitud extraña e incomoda y se dispuso a interrogarme.  Acabé por contarselo todo y no me pudo dar una explicación. Nos quedamos en silencio por un momento hasta que Nick le dio marcha al auto y condujo hasta la casa.
Cuando llegamos...nos dimos una gran impresión.
-Diablos-murmuró Nicholas.
Bajé del auto y caminé con rapidez hacia el porche de la casa.
-Lucas-le llamé. Giró y me miró-¿Qué sucedió?
-Sabía que no debía venir-se dijo así mismo mientras caminaba hacia la calle.
-No, Lucas espera-lo tomé del brazo-Explicame que fue lo que pasó,¿por qué me hablaste así?
Fijó sus ojos en mi y se quedó callado por un momento. Había dolor en su rostro y no sabía el por qué.
-Dilo, por favor-supliqué
-Quieres que te lo diga, está bien.
-Adelante.
-Estoy enamorado de ti-el estómago se me contrajo y sentí que me desplomaba.
-No juegues con...
-No estoy jugando Sophia-indicó-Estoy enamorado de ti desde hace mucho tiempo-no sabía que decirle, me quedé sin voz.
-¿Qué sucede?-Nick había llegado hasta nosotros y se había parado junto a mi.
-¿Qué sucede...?-repitió Lucas con las cejas enarcadas-Sucede, mi amigo, que me quitaste a la chica que tanto quiero-acusó un poco alterado.
Yo seguía parada en mi lugar sin siquiera mover un musculo a causa del impacto.
-Yo no te quité nada-respondió intentando calmarse.
-Si no hubieras llegado quizá ahora quien estaría asu lado sería yo.
-No tenía idea de lo que sentías por ella-le aclaró
-Pues ahora lo sabes-dijo casi a gritos
-Hubiera o no llegado, ella jamás se hubiese fijado en ti-atacó. Golpe bajo.
-No estés tan seguro-respondió avansando hasta Nicholas dispuesto a golpearlo si fuese necesario.
-¡Basta!-intervine. Por alguna clase milagro había logrado moverme y hablar.-Ya...ya es suficiente-titubié-Lo siento-susurré mirando a Lucas.
-Ya no importa-dijo relajandose un poco-Pero el día que me necesites, tendrás suerte de encontrarme-dicho esto se marchó.
Nicholas le contempló con amargura

Las palabras de Lucas quemaban en mi pecho. Sentía que a cada segundo se hacian más ciertas. No sentía nada más que ese dolor por dentro, no escuchaba, no veia. Me deslisé por la pared hasta que toqué el piso y me quedé allí sentada, dejando que las lágrimas corrieran por mis mejillas.
Nicholas llegó a mi lado y me abrazó con fuerza, como si tubiese miedo de que escapara.
-Tranquila, él no sabe los que dice
-Claro que lo sabe-susurré. Nicholas iba a decir algo más pero no lo dejé-Quiero estar sola
-Está bein-asintió. Besó mi frente y luego se marchó, pidiendo que me mantubiera en contacto.

No me moví por un largo momento. Me quedé ahí, en silencio, sola, llorando y haciendome miles de preguntas. Quería llamar a Lucas y pedirle que volviera, decirle que podiamos hablar pero tenía miedo de su respuesta. Poco poco las horas pasaron y el frío amenasó con llegar.
Me vi obligada a entrar una vez que no soporté la lluvia.
Dentro de la casa, frente a la ventana, observé como la gente corría a refugiarse en sus casas, con sus familias. Compartiendo un chocolate caliente, mientras yo los observaba preguntandome en qué momento había dejado ir la mia.

viernes, 25 de febrero de 2011

Advertencias... Cáp. 15

Tal como lo pensé, fue una larga velada. No hicieron más que pelearse como unos niñitos de cinco años, descutían hasta porque el mosquito pasaba y empezaba a hartarme. Tuve que fingir un dolor de cabeza para que aceptaran irnos y por consiguiente, callarse. No entendía por qué se comportaban de esa manera tan estúpida e infantil, no existía razón cuerda y lógica para comprender aquello. Según Vanessa eran celos pero yo no lo podía concebir de esa manera tan tonta. Lucas no podía estar celoso, fastidiado sí pero, ¿celoso?

Cada día me sentía más extraña cerca de Nicholas y además extrañaba a mi madre. La primera semana había sido bastante difícil lejos de mi familia, lejos de mi madre. Necesitaba sus concejos ahora más que nunca y por momentos incluso me arrepentía de haberle dejado ir. Nos comunicábamos muy a menudo pero no era lo mismo escucharla que verla. Se había enterado de mis salidas con Nicholas por medio de mi hermana y yo no me había negado a decírselo. Era obvio que a mi madre tampoco le simpatizaba la idea de que entre él y yo hubiese algo, desconfiaba de él y su "mundo", como le llamó una vez. La comprendía y no la juzgaba en absoluto, incluso yo me sentía así muy a menudo. Mi relación con Nick ya no era ningún secreto, el mundo entero sabía que él y yo eramos amigos. De esa manera mi hermana se había enterado de todo. La prensa especulaba y no faltaba entrevista en la que le preguntaran sobre mi; y a mi vez no faltaba alguna persona imprudente que se me acercara y me preguntara si era cierto lo que en los medios se comentaban, y esa situación me comenzaba a fastidiar. Nicholas decía que era normal y que no hiciera caso.

Por otro lado, ya no lo veía tanto como antes, su escusa era que estaba muy ocupado pues al parecer sus vacaciones, ya extendidas una primera vez, se habían vuelto a ampliar y ya no eran vacaciones si no días de trabajo. La verdad, no sabía si creerle; su voz dudaba cuando me lo decía, por telefono, lo cual lo hacía poco verosímil. Me ponía ansiosa y ya no me concentraba mucho en mis clases porque me ponía a pensar en él y la gente notaba mi cambio. Ni siquiera mis compañeros de baile se abstenían de hechame miraditas extrañas, y eso que los conocía desde hacía mucho.

Estaba en el patio intentando relajarme un poco luego de la dura tarde que había tenido, cuando llamaron a la puerta y tuve que ir a atender. ¿Quién demonios será? pensé mientras me dirigía a la puerta. Un hombre alto y delgado de cabellos castaños claros y ojos verdes  apareció frente a mí. Llevaba pantalón elegante y una camisa. Recién afeitado y muy bien peinado. Recordaba ese aroma, lo podía reconocer de entre muchos. Mi corazón dio un brinco al verlo sonreír y extender los brazos hacia mí.

- ¡Papá! -exclamé mientras lo abrazaba tan fuerte como podía.
- Princesa -respondió apartandome un poco para mirarme con detenimiento- Que grande estás...
- Gracias ¿Cómo me encontraste...?
- La Srta. Robinson no ha cambiado desde que me fui, aún se sienta frente a su ventana a mirar a todo aquel que pasa por ahí...

El recuerdo de la Srta. Robinson llegó a mí inesperado como una tormenta. Su rostro apergaminado observandome através de la ventana mientras llegaba de mis clases de baile, mientras acariciaba a uno de sus tantos gatos y se acomodaba el sombrero y se mesía en su silla de madera. Era una ansiana solterona que vivía sola. No tenía hijos, ni esposo, ni hermanos, tan solo a sus siete gatos. Había heredado la casa en la que vivía, de su padre muerto en la guerra. No era mala ni gruñona pero sí bastante extraña y solitaria.

- Es un alivio que aún siga viva.
- Esa mujer es de piedra -opinó. Asentí.
- Me alegro mucho de verte. Te he extrañado muchísimo.
- Y yo a ti. Durante la última semana estuve muy inquieto. Me enteré de tu amistad con aquel muchacho famoso... Sophy, linda, aléjate de él por favor.
- ¿Por qué? -estaba a punto de responderme cuando Nicholas llegó, en mal momento.
- ¿Interrumpo? -inquirió al ver a mi padre, sin saber quién era.
- No,claro que no -se apresuró a responder él- David Anderson, soy papá de Sophia.
- Nicholas Fletcher, mucho gusto.
- Igualmente -respondió- Espero que seas inteligente y me hagas caso. Nos vemos luego cariño -dijo dirigiéndose a mi y disponiéndose con un beso en la frente- Adiós muchacho -diciendo eso se alejó y subió a su auto.

Lo observé mientras conducía por la calle hasta que desapareció en una curva. ¿A qué se refería mi padre? mejor dicho ¿Por qué quería que me alejara de él? Quizá por la misma razón que mi madre pero, algo me decía que la intención de sus palabras era otra. Cuando lo dijo, lo hizo con mayor gravedad en la voz, lo cual me hacía dudar de la primera opción. Tuve que disculparme con Nick y pedirle que se marchara. Las palabras de papá me habían dejado demasiado confundida, consternada como para mantener una conversación. Dentro de mi los sentimientos y emociones se combinaban confundiéndome todavía más.

Aquella tarde, la cual recuerdo, más que con felicidad, con un poco de melancolía, cólera y tristeza, Nicholas me llamó para invitarme a una reunión que sus padres habían organizado en la gran residencia de los Fletcher para celebrar un nuevo contrato, al parecer "importantísimo" que Nicholas había firmado el día anterior. Las ansias de verlo otra vez sobre pasaron a mis otros motivos e hicieron que aceptara a pesar de que el recuerdo de lo dicho por mi padre aún daba vueltas en mi cabeza. Llegó a la hora pactada, con su limpio traje y me llevó hasta la mansión. Habían autos estacionados por todas partes y se escuchaba una extraña música desde dentro. Me invitó a pasar y el infierno comenzó. Sus invitados lo comenzaron a saludar y el mar de gente se lo llevó dejándome más sola que en el desierto. Caminé hasta una mesa y me senté con la esperanza de que el tiempo pasara rápido y mi agonía terminara.

-¿Puedo sentarme? -la voz desconocida de una mujer sonó a mis espaldas.
- Claro
- Oh, tú debes ser Sophia ¿verdad?
- Sí -respondí nerviosa.
- Eres tal como te imaginé -correcto, y ¿usted quien es?
- Supongo que eso es bueno -respondí con una leve sonrisita, llena de nervios.
- Oh, disculpa. Mi nombre es Theresa Fletcher, soy mamá de Nicholas.
- Mucho gusto.
- Nick nos ha hablado mucho de ti -comentó, a la vez que tomaba asiento.
- ¿En serio? -intenté ocultar mi emoción.
- Sí, todo el tiempo...
- Mi madre suele exagerar de vez en cuando -interrumpió Nicholas.
- Encontré a esta linda muchachita sola mientras las moscas le daban vueltas, ¿dónde estuviste?
- Lo sé, lo lamento Sophia.
- No te preocupes. Afortunadamente tu madre me encontró.
- ¿Quieres acompañarme un momento? -preguntó Nicholas.
- Sí, claro. Fue un placer conocerla señora.
- Igualmente pequeña.

Nos alejamos entre la gente hasta que llegamos a la terraza.

- Lamento si mamá te incomodó -se disculpó mientras cerraba las puertas creando un ambiente más tranquilo.
- No, todo lo contrario, me pareció una mujer encantadora.
- Es bueno escucharlo pero, no te traje aquí para eso.
- ¿Ah no?
- No, en realidad no -hizo una pausa y luego continuó- Es extraño el rumbo que han tomado las cosas y a veces no sé qué es lo que va a pasar luego. Sé que voy a tener problemas por esto y que voy a meterme en terreno inseguro pero no me importa. Al diablo con todos ¿sabes? Durante mucho tiempo me han dicho qué hacer y qué no hacer, han decidido sobre mi ropa y mi peinado pero, nadie decide sobre mis sentimientos y no voy a permitir que nadie arruine las cosas esta vez, porque ¿sabes qué Sophia? Yo te quiero demasiado, más... más de lo que jamás creí, cada segundo lejos de ti... es terrible. Cuando te vi en la playa no te tomé mucha importancia pero luego, cuando discutimos y me gritaste de esa manera, me di cuenta de que eras la única persona que me podía poner en mi lugar y luego te conocí y también noté que era sensible y dulce. Sophy, no me importa nadie más que tú.

Sonaba tan cincero, tan lindo que lo creí, algo de lo que luego de unos años me arrepentí.

- Estuve pensando que bueno, quizá tú y yo...
- Sí -era obvio a lo que se refería pero él no lo podía decir.
- ¿En serio?
- ¿Por qué mentiría?

Sonrió y me abrazó. Sentía como la alegría y la emoción subían por mi cuerpo y aceleraban mi corazón. De pronto la felicidad fue reemplazada por el terror. Las palabras de mi madre y las de papá retumbaron en mi cabeza. Muchas imágenes recorrieron mi mente: problemas por causa de su profesión y cosas similares.

- ¿Algo anda mal? -preguntó nervioso- No estás segura ¿cierto?
- No, todo está muy bien -mentí sin mucho éxito.
- Dime la verdad por favor...
- Nicholas, tu padre te busca -interrumpió un hombre
- Gracias Teddy, ya voy -su manager desapareció- Ya vuelvo.

Y no regresó hasta el final de la noche cuando la música terminó. Había cantado todo el tiempo mientras que a mi me daban vueltas las mosca otra vez. Muy dentro de mi sabía que estaba cometiendo un error al aceptar ser pareja de Nicholas.

lunes, 7 de febrero de 2011

Competencia... Cáp. 14

Las luces de la ciudad iban quedando a nuestras espaldas a cada kilómetro que recorríamos. La calefacción estaba encendida y el ambiente bastante cálido pero no era cómodo estar allí. Me sentía realmente molesta y decepcionada por Nicholas. Y mientras yo me hundía en mi enojo él se mantenía ajeno a la situación mientras coreaba lo que sonaba en la radio. ¿A caso no se había dado cuenta de lo mal que se había comportado y de la mala primera impresión que le había causado a Lucas? Era como si él viviera en un mundo paralelo en el que nada era malo y que no importaba lo que decías. ¿Cómo demonios podía mantenerse tan al margen? ¿Es que acaso creía que ir por ahí derrochando su alto ego era algo normal? ¿No notó lo molesto que fue escucharlo, toda la velada, mencionar sus innumerables logros? No estaba, en absoluto, en desacuerdo con el hecho de que fuera un chico con mucho éxito y talento; pero había momentos en que era mejor ser sencillo y humilde.

- ¿Qué pasa? -inquirió Nicholas, deteniendo abruptamente su canto y disminuyendo el volumen del reproductor hasta que se hizo inaudible, con una gran sonrisa. ¿Se le hacía graciosa mi molestia? ¿Me veía chistosa acaso?
- Estoy enojada -declaré lo suficientemente seria como para que entendiera lo importante de la situación.
- Creo que es algo bastante obvio -seguía divertido. No era momento de alegría.
- ¿Te parece divertido que esté enojada? -esto no iba bien.
- No -respondió sin despegar la mirada del camino- ¿Qué fue lo que te puso de tan mal humor?
- Tú y tu actitud -comenté fría.
- ¿Qué hice esta vez?
- ¿Qué hiciste? Todo. Te comportaste de lo ególatra esta noche, nada humilde y bastante ostentoso. No es cómodo escuchar a alguien parlotear toda la noche sobre él mismo.
- Irrité a tu amiguito. ¿Es eso?
- No fue el único irritado.
- ¿También te incomodé?
- Quizá para ti sea normal, hablar de ti el tiempo entero, pero por lo general en una charla los temas a tratar son muchos, distintos ¿sabes?
- Lo siento. La cuestión es que es así como soy y tú lo sabes, Sophia.
- Sí. Pero pensé que eras más observador.
- ¿A qué te refieres?
- Quizá no lo notaste pero, Lucas estaba bastante incomodo y yo tenía ganas de golpearte.
- Pensé que eras menos ruda -comentó con alegría. Lo miré con amargura y él se disculpó.
- Correcto, lo siento. Prometo ser más observador la próxima vez y descuida, mis niveles de ego disminuirán de aquí en adelante -aseguró haciendo gestos con las manos alrededor del timón.
- ¡Gracias!

Vanessa, Lucas y yo habíamos acordado ir al centro a ver alguna película y pasar un rato juntos. Me sentía muy nerviosa y ansiosa por la reunión. Temía por la reacción de Lucas luego del pequeño disgusto. Lo conocía más que a Nicholas y había más confidencia entre nosotros así que sería más fácil sacarle información a él. Tenía que saber que pasaba entre esos dos, qué era lo que no había podido comprender la noche pasada, qué secreto se escondía tras sus miradas.

El timbre sonó y corrí escaleras abajo para atender la puerta. Lo que me extrañó fue que Lucas llegara tan temprano, faltaba media hora para que se cumpliera el horario establecido y él era de los que llegaban tarde. Pero luego noté que no era Lucas quién estaba ahí...

- ¡Nicholas! -exclamé más que emocionada, sorprendida.
- Sí, lo sé, debí esperar a que me contestaras el teléfono antes de venir pero, créeme que llamé muchas veces y jamás contestaste.
- Se debe haber quedado en mi bolso y por eso no lo oí -me defendí.
- ¿Puedo pasar?
- Sí claro -Nicholas se había quedado mirándome y me hizo sentir extraña- ¿Qué?
- ¿Vas a alguna parte? -preguntó. Vanessa apareció y Nicholas cambió la pregunta- ¿Van a alguna parte?
- Sí. De hecho, Lucas va con nosotras -explicó mi amiga. Desee que jamás hubiese hablado.
- Lucas ¿eh? -dijo Nicholas enarcando las cejas.
- Sí... -respondí.
- En ese caso… Creo que es mejor que me quede.
- ¿Qué te quedes? -reaccioné. Pensé que diría que se marchaba.
- Sí. Claro, si es que no incomodo.
- Oh, vamos Nicholas… -saltó Vanessa- Tú nunca incomodas -continuo sonriente mientras lo tomaba del brazo, y se lo llevaba a la sala. Genial...

Subí al dormitorio y terminé de arreglarme. Escuché a alguien caminado por la calle y me asomé a la ventana. Lucas llegaba alegre, sonriente. Nos llegó la hora. Bajé corriendo tan rápida y silenciosamente que pude, llegando a la puerta antes de que mi amigo pudiera tocarla. La abrí y me escurrí fuera de la casa intentando parecer normal.

- ¡Lucas! -saludo con una sonrisa un tanto falsa y tratando que no se notara mi agitación.
- Sophia, ¿por qué tan exaltada? -se sorprende.
- Sé que esta salida tenía que ser sólo para nosotros pero… surgió un incidente -anticipé.
- No comprendo.
- Nicholas llegó de imprevisto y quiere quedarse -solté. Lucas torció el gesto en señal de desaprobación- Lo sé… no lo soportas pero no puedo echarlo de aquí ¿o si?
- Al diablo con la educación, Sophia. Arruinará nuestra salida… Déjame entrar, yo lo saco -dijo avanzando hacia la puerta.
- No, no, no -corrí y me interpuse- Por favor. No comentas una tontería. Las cosas saldrán bien, te lo aseguro.
- Los daños corren por tu cuenta -advirtió.
- Hecho -asentí no del todo segura.

Vanessa y Nicholas estaban inmersos en una interesante y divertida conversación, la cual fue interrumpida por un innecesario carraspeo de parte de Lucas.

- Lucas -saludó Nick, más entusiasmado de lo necesario o imaginable- Que bueno verte -continuó poniéndose de pie y extendiéndole la mano a mi amigo.
- Nicholas -respondió él dando un paso atrás, con una risa, lo suficientemente fingida como para que un ciego lo notase- Me temo que no puedo decir lo mismo de ti, lo siento.
- Que bueno que llegaste, ya se nos estaba haciendo tarde. ¿Se estropió el reloj o algo por el estilo? Procura llegar más temprano la próxima ¿si?
- Gracias, Vanessa, por suerte mi reloj y yo estamos bien -dijo sarcásticamente- Un simple “hola” era suficiente -continuó dejando la broma atrás.
- ¿Nos vamos? -invitó Nicholas, sacando una peluca y unos lentes. Se veía absurdo. Reprimí una risita.
- ¿Qué demonios es eso? -se mofó Lucas.
- Esto, mi amigo, se llama camuflaje.
- Como quieras -respondió
- Vamos -corté.

Tan pronto como atravesé el umbral de la casa, ambos se prendieron de un brazo cada uno y me miraron ansiosos.

- Muchachos… yo puedo sola, gracias -me soltaron y corrieron hasta el auto e intentaron abrir la puerta del piloto, sin éxito- Yo conduzco, permiso -dije manteniendo el dispositivo de la alarma en alto.

Se alejaron y yo me introduje en la cabina, seguida de Vanessa quien se sentó atrás. Los muchachos peleaban por el derecho de sentarse delante. Lucas señaló hacia el lado opuesto, murmurando algo, y Nicholas volteó. Mi amigo aprovechó su distracción para ganarle.

- Son patéticos -masculló Vanessa antes de que Lucas se nos uniera.
- Tu amiguito es más tonto de lo que aparenta -se mofó él. Nick terminó sentado junto a mi amiga, rendido.

Tan pronto como me estacioné, bajé del auto y arrastré a Vanessa junto a mí evitando que se me acercaran otra vez. Ella los envió a comprarlos boletos y la comida, cosa que agradecí. Nos divertimos un rato viéndolos discutir en la cola e incluso en la ventanilla.

- Nicholas quería ver una de princesitas -informó Lucas.
- Eso no es cierto -le refutó Nick
- ¡Basta! ¿si? -los reprendí.
- Lo siento -respondieron al unísono.

Ésta iba a ser una larga velada...

jueves, 13 de enero de 2011

Aceptación... Cáp. 13

Había algo pendiente aún. Aunque no era un problema en realidad si era un inconveniente. Cada que Nicholas me llamaba o lo veía me sentía incomoda, insegura. Incluso por momentos lo evitaba, no contestaba sus llamadas y cuando lo veía antes de que él a mi me daba media vuelta y salia por otra parte. Pero sentía que era una necesidad verlo, como si para seguir viviendo o respirando fuera necesaria su presencia, su voz, sus ojos.

Tomé mi celular y las llaves del auto dispuesta a visitar a Lucas. No me molesté en comunicarle a mi hermana que saldría, al fin y al cabo a ella no le importaba lo que sucediera conmigo. Tan pronto como crucé el umbral de la entrada me arrepentí de haberlo hecho. Nicholas estaba en el porche de la casa con unas gafas y un gorro, mirando hacia la calle. Intenté aprovecharme de eso para regresar al interior pero era demasiado tarde, había escuchado la puerta abriéndose.

- Sophia -saludó. Demonios...
- Hola Nicholas.
- Nos has contestado mis llamadas así que preferí venir personalmente a cerciorarme de que te encuentras bien -confesó con una sonrisa. Contrólate.
- Lo sé, es sólo que...
- ¿Tan malo fue? -me cortó. Tenía el ceño fruncido y la mirada un tanto curiosa y otro tanto... triste.
- ¿De qué hablas? -cuestioné mientras cerraba la puerta a mis espaldas.
- Me refiero a lo que pasó en la fiesta, ¿acaso fue tan malo? -aquella espresión que lo hacía ver mucho más adorable no había abandonado su rostro. Respiré frustrada, rendida. No podía seguir escapando, debía ser valiente y afrontar mis problemas. Bajé la mirada. Era demasiado vergonzoso quizá lo que diría a continuación.
- Me siento insegura -confesé con un nudo en la garganta- No me siento bien con lo que está pasando -continué- Nicholas, tú y yo somos de mundos muy diferentes. Tú eres una gran estrella, un chico de dinero, acostumbrado a tantas cosas que ni siquiera puedo imaginar. Vas de un lado a otro y el mundo al que perteneses es tan extraño y dificil. Las personas suelen no ser honestas y pues... -ya era demaciado tarde como para detenerme. Las palabras se me atropellaban y hablaba demaciado rápido- Yo tengo miedo, miedo de que todo esto sea tan sólo una fantasia una ilusión o quizá una mentira yo... yo no estoy segura. Entre nosotros no puede haber nada absolutamente. ¿Qué tal si comienzan a haber problemas? No podría con eso, no, yo no podría con eso.
- ¿Así que crees que yo te podría mentir, engañar o hacer daño? -su voz sonaba dura, tensa.
- Ya mentiste una vez y...
- Y ya quedó claro que no quise dañar a nadie -objetó.
- ¿Y si quizá te das cuenta de que no soy lo suficiente para ti?
- Jamás lo repitas. Eres todo lo que necesito Sophia... -tomó mi barbilla y con delicadeza la levantó- Me haces una mejor persona. Amo que seas tan alegre y que sin necesidad de ser una super estrella, como dices tú, tengas un brillo especial. Me encanta la manera en que haces las cosas, la forma en que caminas, cuando hablas o sonríes. Sophia eres perfecta para mí. Tan real, no como las chicas de "mi mundo" -añadió creando comillas con los dedos. A cada una de sus palabras sentía como si me fuera a desvanecer. Algo dentro de mi, en mi pecho, en el corazón, se estremecía cada que a decía algo- No tienes nada que aparentar y eso me encanta, que sea tú y sólo tú sin importar lo que otros piensen. Contigo aprendo cada día algo nuevo... Sí, lo sé, yo no soy "el chico perfección". Sé que aveces puedo ser molesto cuando hablo de mí y de mí una vez más, sé que soy engreido y un poco arrogante pero tengo fe en que contigo puedo cambiar. Sophia eres mi esperanza.

Correcto tampoco soy de las que hace magia, pero el tiene confianza en mí. Tiene fe. Se quedó en silencio, quizá esperando que yo dijera algo. Pero estaba tan confundida, tan trastornada que no podía emitir sonido alguno. Nos quedamos un momento con las miradas suspendidas. Yo sin poder creer lo que estaba pasando y él esperando una respuesta... Una gota salina recorrió mi mejilla y solté una risita mientras la eliminaba.

- Ya te hice llorar... -se excusó riendo ligeramente. Otro silencio.
- Lo siento es sólo que nadie nunca me había hablado así -comenté- Gracias -susurré sin poder evitar sonreir. Nicholas sonrió a sus anchas.
- Gracias a ti.

Mis planes de visitar a Lucas se cancelaron pero disfruté de pasar tiempo con Nicholas. Aproveché para invitarlo a la presentación de baile y él aceptó. La verdad que era que me ponía nerviosa la idea de que Nicholas estuviera allí, entre la multitud. Él me ponía nerviosa. Y el hecho de que fuera una gran estrella no era lo que me preocupaba sino que era él. No me importaba mucho lo que fuera Nicholas para los demás, me importaba lo que él significaba para mí. A decir verdad nunca me sorprendió la idea de que conocía a Nicholas Fletcher el super cantante porque no lo veía como tal, no lo apreciaba con eso, lo veía como un amigo incluso como un muchacho normal, hasta que empezaba a aflorar su lado más egolatra, momentos en los cuales prefería marcharme. Por momentos me sorprendía la manera en la que las cosas habían cambiado con respecto a Nick. Antes de conocerlo en persona o incluso de hablar con él, pensaba que no era más que un niñato engreido, ambisioso, antipático, y mal educado y no soportaba si quiera escucharlo. De alguna manera no me había equivocado mucho en su forma de ser pues a veces se comportaba como todo un famoso. Tenía razón, no era el chico perfección pero tampoco era malo. Así como él creía que yo era todo lo que necesitaba, yo pensaba lo mismo con respecto a él. De alguna manera Nicholas era ahora muy importante para mí. Quizá lo único que necesitaba por el momento.

Ya estaban llamando a los bailarines a la pisata de baile así que apuré a reunirme con mi pareja. Entramos uno por uno, en fila, con movimientos elegantes. Los ojos de los espectadores estaban clavados en nosotros. Habían bailarines de otras escuelas entre el público, esperando el mínimo error en nosotros para luegpo hacer de él un pretexto para molestarnos. Respiré profundamente y eliminé todo síntoma de nerviosismo de mi cuerpo, debía verme segura. La música sonó: tango. Sin pensarlo comenzé a bailar. Todo iba de maravilla hasta que vi a Nicholas. Justo cuando  mi pareja y yo que damos muy cerca, miré hacia él y vi como en su rostro se dibujaba el disgusto. Estaba celoso. Sonreí ante la posibilidad de que estuviera celoso de un baile. Pero no fue la primera vez, otro acercamiento y Nick estaba apunto de intervenir. Para gracias de todos era el fin.

- ¡Felicitaciones! -dijo tan pronto como llegué a su lado- Estuviste genial. Te veías hermosa -concluyó con una sonrisa.
- Gracias -respondí entre risas y medio sonrojada.
- Definitivamente no haz perdido tu toque -no pude evitar girar en dirección de la voz que me sonó tan familiar.
- ¡Lucas! -bramé lanzando en un abrazo- Viniste -continué tan pronto como lo solté. Pude ver como Nicholas se tensaba y mascullaba un par de palabras.
- No me lo perdería por nada del mundo -dijo con ese acento italiano tan peculiar en él- La mia piccola topolina... -agregó obsevandome como si mirara una gran obra de arte. Con esos ojos tan grandes sullos haciendome sonrrojar- Eres tan talentosa -concluyó.
- Basta, Lucas... -rió. Nicholas carraspeó a mis espaldas y mi amigo dirigió su atención hacia él y luego volvió a mirarme con una súplica en la mirada. Presentarlos...
- Oh, si -giré para mirar a Nick y Lucas se paró a mi lado observando en silencio a Nicholas- Nick él es Lucas Bartolini, un muy buen amigo de la infancia. Regresó hace muy poco a Liverpool, estubo viviendo en Italia. Lucas, él es Nicholas Fletcher, un cantante famoso. Pero sobre todo un amigo mio.
- Tanto gusto -saludó mi amigo estendiendole la mano a Nick quien tardó en tomarla.
- Igualmente.
- Cantante famoso ¿dices? -preguntó Lucas.
- Así es.
- Que extraño, no había oido hablar de ti antes...
- ¿Seguro? No haz escuchado del joven cantante que ganó tres Grammy en una noche y que alcanzó el número uno en la lista Billboard durante dos semanas consecutivas -continuó añadiendo con superioridad, logros a su lista mientras Lucas negaba con la cabeza con cierta irritación. No dije nada pero mantuve la mirada firme en él esperando que se diera cuenta que a nadie le importaba en ese momento cuantos logros tenía y que sonaba bastante ególatra.
- ¿Puedo deducir, en ese caso, que fuiste tú quien creo aquel alboroto en la entrada? Muchas chicas y reporteros con carteles y cámaras. Tardé mucho en entrar y el camino era corto -prosiguió Lucas una vez que terminó la lista, ignorando el comentario ególatra que había hecho. Por más que intentó no ser muy obvio sentí el extraño tono y el oscuro camino de las palabras de Lucas.
- Cuando llegamos no había nadie -interrumpí
- Quizá tardaron en correr la voz -respondió Nicholas- Italia. ¿Eres de allí o te mudaste?
- Nací aquí en Liverpool y me mudé a los catorce años -explicó
- Comprendo
- ¿De dónde vienes?
- Miami, Estados Unidos -respondió. Era obvio que Lucas notaria que no era britanico puesto que su acento era distinto.

Ellos siguieron conversando y yo los miraba, analizando cada movimiento. No se simpatizaban  y eso era obvio, a su manera cada uno molestaba al otro o lo desaprobaba. No entendía por qué pero así fue toda la noche. Lucas estaba más que irritado con la actitud de Nicholas y él sólo quería dejar claro que nadie era mejor que él. Por momentos tenía ganas de patearlo y pedirle que se callara.

martes, 4 de enero de 2011

Lucas... Cáp. 12

En ese momento abrí los ojos. Tenía la respiración un poco agitada. Miré en dirección de la puerta tan pronto como me desperté, y luego examiné la habitación con la mirada. No había nadie. Había sido sólo un sueño. Suspiré. Salí de la cama y fui al baño, sentía como si mi cuerpo estuviera cubierto por una espesa masa, inconformidad, quizá tristeza. Era como si realmente deseara que el sueño fuese cierto. Fui al baño y me lavé la cara. Me miré al espejo y observé como las ojeras formaban una gruesa y oscura línea bajo mis verdes ojos, mi cabello estaba bastante despeinado y mis párpados a penas se podían mantener abiertos. Procuraría dormir más temprano la próxima vez. Bajé a la cocina. Tomé una cuchara y la metí en la congeladora. Me desmoroné en una de las sillas y apoyé mi cabeza entre las manos sobre la mesa. ¿Qué había sido ese sueño? Era la primera vez que soñaba con el y valla forma de soñar. ¿Cómo era posible que de pronto, esa persona a la cual a penas podía escuchar, ahora era parte de mis sueños? Me importaba mucho, quizá más de lo humanamente posible. Me importaba demasiado lo que pensara, y no era que él fuese de la clase de persona que era fácil de descifrar. Claro que no. Me puse de pie luego de un rato y saqué la cuchara de la congeladora y me la puse sobre las ojeras. Un viejo secreto para hacerlas desaparecer. Me volví a sentar. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que parecía extremadamente extraño. Me había perdido en un bosque, me había picado una araña, me habían internado, descubrí que el chico misterioso era el artista a quien yo tanto odiaba, el cual luego pasó mucho tiempo intentando recobrar mi confianza una vez más, no sin antes suplicar ser perdonado, luego me invitaron a una fiesta y finalmente estaba ese beso que no fue un beso.

Encontré a Nicholas a la salida de mi clase de baile y me sorprendió muchísimo verle ahí, recostado sobre un auto. Me quedé un rato con la puerta sostenida, observándolo, esperando su reacción. Sentí como mi respiración se aceleraba y como mi corazón palpitaba más rápido. Me sentí repentinamente diferente, tan sólo con verlo. Él no hizo nada. Tan sólo un par de chicas se le acercaron y no se negó a firmarles un autógrafo. Cuando ellas se fueron él volteó a mirarme y me sonrió, no pude evitar sentirme nerviosa. Con mucho esfuerzo logré llegar a su lado y hablar.

- ¿Qué haces aquí? -cuestioné mostrando mi amargura, la cual él sintió que iba dirigida para él. Mas no era así, aún me sentía enojada conmigo misma por lo sucedido el día anterior.
- Vine a invitarlas a almorzar -respondió intentando ocultar el golpe de la rudeza de mi voz. Lo había sentido- Pensé que podíamos discutir el plan para evitar que te marches.
- Suena bien -dije intentando no mostrar todo el entusiasmo que por dentro sentía.
- Muero de hambre -interrumpió Vanessa que una vez más salió de la nada absolutamente.
- Un día de estos me vas a matar de un susto -reclamé.
-Lo siento.

- ¿Es una nueva adquisición? -inquirió Vanessa una vez dentro del carro.
- Sí, es una regalo de la disquera -respondió Nicholas sin apartar la mirada del camino.

Se desvió en una calle y llegamos a una gran reja negra. Saludó a un hombre, el cual le abrió la puerta y lo dejó pasar. Frente a nosotros se dejó ver una gran residencia, muy bella y lujosa.

- Mamá tuvo que hacer unos cuantos arreglos respecto a la decoración, quien la alquiló fue mi padre y ella no estuvo muy contenta con ciertas cosas cuando llego -comentó Nick mientras abría la puerta principal y nos invitaba a pasar a la sala.
- ¿Los famosos alquilan casas?
- Sí, en ocasiones como esta.

¿A qué se refería con "en ocasiones como esta"? Yo me mantenía ajena a la conversación que ellos mantenían. Cuando nos sentamos en el comedor y el tema principal pasó a ser el problema de mi traslado, las cosas no cambiaron. Permanecí callada observándolos debatir cual sería la mejor alternativa. Era extraño ver como dos adolescentes discutían acerca de mi futuro. Parecía que ellos eran mis padres. Por momentos Nicholas me miraba, intentando descifrar el secreto de mi silencio pero al no conseguirlo respiraba profundo, desviaba la mirada otra vez hacia mi amiga y asentía. Se frustraba.

- ¿Sucede algo? -cuestionó Vanessa.
- No, no claro que no.
- Estás muy callada -opinó Nicholas.
- Sólo prestaba atención -respondí mirándolo, sin poder evitarlo y el sonrió.
- Entonces... ¿qué piensas del plan? -preguntó
- Es muy posible que mamá y Andrew acepten que me quede con Vanessa.
- Entonces solo queda llevarlo acabo -dijo mi amiga. No tuvo respuesta. Nos mirábamos, atrapados en las miradas del otro.
- ¡Oigan! Parece que sobro aquí -opinó ella- ¡Hey! ¿Por qué no simplemente se ponen de pie, se dicen “te quiero” y terminan con ese beso no beso de ayer? -fue justo ahí cuando reaccioné. Se suponía que no debía saberlo.
- ¿Qué cosas dices Vanessa? -apenas pude hablar, estaba nerviosa. Nicholas se sonrojó y soltó una risita.
- Sí, claro -se burló.

Mi madre había aceptado aunque no de inmediato. No le incomodaba que me quedara con Vanessa y su madre pero sí la idea de tener que dejarme. Preguntó si eso era realmente lo que yo quería y yo le dije que sí. Se puso triste así que le aseguré que sería solo por un tiempo no muy largo, realmente no soportaría estar lejos de mi familia por muchos tiempo. Casi ignorando lo que le dije advirtió que vendría visitarme y que estaría al pendiente. Acordó enviar una pensión mensual para los gastos necesarios.

El sol entró por la ventana y me dio de plano en la cara. Abrí los ojos con un poco de pesadez y me puse pie. Me asomé por la ventana y observé a la gente pasar. El paisaje era típico de la época de verano, niños corriendo de un lado al otro, el sol irradiando sus rayos y una gran sonrisa dibujada en cada rostro.
Mi celular sonó y me distrajo. Un nuevo mensaje de un número desconocido.

"Hola Sophia, soy Lucas, llegué esta mañana a Liverpool espero poder verte. Te extrañé mucho."

¿Lucas? ¡Oh por Dios! ¡Lucas está en Liverpool! Comencé a dar pequeños saltitos por toda la habitación hasta que me caí. Me puse de pie y salí corriendo hacia la habitación de Vanessa. Toqué la puerta como una loca y al ver que nadie abrió entre sin más ni menos.

- Vanessa despierta -pedí mientras la sacudía.
- ¿Qué? -balbuceó
- Es Lucas. ¡Está en Liverpool!
- ¿Lucas? -se levantó como si la hubiera tirado con una catapulta.
- Sí, sí está en Liverpool.
- Genial -se podía sentir la emoción que en ella nacía.
- Iré a verlo -informé.
- Yo voy contigo.
- Pero quiero ir ahora mismo -aclaré.
- Sólo dame 5 minutos -suplicó. Era mentira, mi amiga se demora más que cualquier persona en este mundo para alistarse.
-Mejor dicho, 1 hora. Vanessa, sabemos que no demorarás 5 minutos.

Cuando por fin pude persuadirla de la realidad me dejó ir. Tomé un baño fugaz y me puse lo primero que encontré. De camino al centro, en donde estaban la gran mayoría de hoteles y donde de seguro estarían hospedados, tomé el teléfono y llamé a Lucas al teléfono que figuraba en el mensaje.

- ¿Diga? -escuché su voz del otro lado de la línea.
- ¡Lucas! -grité
- ¡Auch! -se quejó- Tus gritos no han cambiado ¿eh? -un lindo acento italiano adornaba sus palabras.
- Ja-ja que gracioso -fingí molestia.
- ¿Ahora eres amargada?
- No -respondí riendo- No puedo creer que estés en Liverpool… ¿en qué hotel estás hospedado?
- En el Marriott
- ¿Será que puedo ir? -Como si ya no estuvieras de camino...
- Por supuesto
- Allá voy -Mejor dicho, ya llegue...
- Te espero -colgó

Aparqué fuera del hotel y fui directo a la recepción y pregunté por él.

- Habitación 905, 9no piso, por el ascensor a la izquierda -informó la señorita detrás del mostrador.
- Muchas gracias

Pedí el elevador y cuando llegué corrí hacia donde me habían indicado. Toqué la puerta intentando guardar mi emoción.

- ¿Si? -respondió
- Servicio a la habitación -fingí
- Claro, pase -abrió la puerta y se dio vuelta. Salté sobre su espalda y me aferré a él.
- ¡Hey! ¿Qué le pasa? -se asustó
- Es un asalto -exclamé con voz de hombre
- ¿Qué? Oiga yo no tengo dinero -bajé de su espalda sin poder contener mi risa. Había palidecido del susto y apenas podía comprenderlo. Cuando notó que era yo sin decir nada, me abrazó con toda su fuerza.
- Sophia -susurró contra mi cabello.
- Lucas, te extrañé demasiado.
- Y yo más a ti, ratoncita -algo en mi se sacudió cuando me llamó así. Me recordó mi infancia.
- Ya no soy tan pequeña -objeté apartándolo un poco. Cuando éramos pequeños, antes de que él se marchara, Lucas era más alto que yo y me decía ratoncita.
- Siempre lo serás -dijo sonriendo. No pude evitar sonreír también.

domingo, 2 de enero de 2011

¿Fue un beso?... Cáp. 11

Sophia's POV:

- ¿Regresamos? -ofreció poniéndose de pie y tendiéndome una mano.
- Claro.

Volvimos a la fiesta caminando en silencio. Vanessa y Joshua conversaban animadamente, no pude evitar sonreír. Nicholas y yo tomamos asiento y nos quedamos ahí mirando a nuestros amigos conversar. De pronto Joshua dejó a mi amiga y fue junto al DJ, le dijo algo y la música cambió, de rápida y sin sentido a lenta y romántica. Él y Nick compartieron una mirada cómplice y después regresó con Vanessa.

- ¿Bailamos? -propuso Nicholas.
- Por supuesto -me llevó hacia la pista de baile y tomó mi mano y posó la suya en mi cintura. Durante mucho tiempo había bailado con chicos este tipo de música, en la clase de baile, pero esta vez fue distinto. Nunca Nicholas había estado tan cerca de mí y me sentía extraña.
- Bailas muy bien -opinó sin dejar de bailar, en mi oído. Un escalofrío me recorrió.
- Gracias. Tú también -Tenía ritmo

Se alejó un poco y me miró a los ojos, sonrió y volvió a acercarse. Lo tenía muy cerca de mi rostro, quizá un poco más que al principio, pero nada preocupante. Cuando bailas tango los chicos están más cerca. Pero ¿por qué esta vez era tan distinta? Se acercó más. Casi podía sentir su aliento, su respiración, casi podía sus cálidos labios… me puse nerviosa. Me miró a los ojos… se aproximó cada vez más…

Nicholas's POV:

Me acerqué cada vez más a ella… Sentí cómo la música se alejaba más y más y yo me internaba en mi mundo. De pronto ella bajó la mirada y escapó. Salí tras de ella y la perdí de vista. Continué buscándola y Joshua me dijo que la había visto en la terraza, y fue justo ahí que la encontré, recostada en la baranda.

- Lo siento -susurré- No fue mi intensión…-no me dejó continuar
- Lo sé -dijo sin mirarme, sin darme la cara- Lo siento es sólo que… no es posible ¿si? -continuó- Yo me iré y todo esto se terminará… Sólo llévame a casa por favor.
-Está bien -respondí suspirando, rendido.

Subí a mi dormitorio y me tumbé sobre la gran cama y dejé que el colchón se amoldara a mi cuerpo mientras yo pensaba un poco. Joshua estaba parado frente a la ventana observando los árboles que se extendían alrededor de la residencia.

- Casi la besé -confesé ausente
- ¿Disculpa? -yo no era el único que estaba así en la habitación. Debía averiguar que había pasado con mi amigo y Vanessa pero de eso me ocuparía luego en ese momento sólo podía pensar en lo sucedido. Mi amigo se dio vuelta y me miró.
- Que casi la besé -repetí esta vez levantando la cabeza
- ¿En serio?
- Sí
-Dijiste “casi”, ¿cómo que casi? ¿Por qué no lo hiciste?
- Escapó -respondí
-No comprendo -negó con la cabeza
-Tampoco yo. Estuve tan cerca… -¿por qué me afectaba tanto?- Pero bueno, ¿qué pasó con Vanessa? Los vi muy juntos eh. -me reí
-Sí…es una gran chica -Alto, esa cara yo la conozco- Es chistosa, tiene una linda sonrisa, es inteligente…
-¿Ya no soy el único?
-Parece que no -admitió- Son como imanes ¿a que si?
-Ya lo creo… ya lo creo
-Eso es amor mi amigo -dijo palmeando mi espalda. No pude evitar sonreír ante la perspectiva de mi amigo. Quizá tenía razón y lo que yo sentía por Sophia ya no era una simple atracción…

Eran casi las cuatro de la madrugada y yo no lograba dormir. Había muchas cosas dando vueltas en mi cabeza. Una imagen llegó a mí, como si lo hubiese visto desde otra perspectiva, una sobre ese “casi” beso. Tomé el teléfono de inmediato.

- Sí fue un beso
- ¿Qué? -era bastante tarde y de seguro mi amigo había estado durmiendo.
- Que si fue un beso -repetí
- ¿Cómo? -a veces era muy tonto
- Sí. Piénsalo, ¿qué consideras un beso? -insistí
- Pues, si sus labios se tocaron fue un beso -ahora le interesaba
- Tin-tin-tin y tenemos un ganador. Bingo amigo. Nos besamos.
- ¿Qué tal si lo discutimos luego? Es bastante tarde
- Lo sé, pero nos besamos
- Como quieras, hermano -bostezó y colgó.

Al fin pude dormir.

Sophia's POV:

¿Cómo sucedió? Fue un poco raro…estuvo a punto de besarme… ¿y por qué no sucedió? Porque fui tonta y me fui…tonta, tonta, tonta.

- ¿Si?
- ¿Puedo pasar?
- Claro, pasa -respondí. La puerta se abrió y mi amiga entró.
- ¿Sucede algo?
- No, no, claro que no -evadí.
- Sabes que puedes decírmelo -me di vuelta.
- Casi nos besamos -dijo con el seño fruncido a causa de lo mal que sonada el “casi” en aquella oración.
- ¿¡Cómo!? -abrió los ojos de par en par. No era la única a la que le sorprendía.
- Sí. Pero fue casi…
- ¿Te das cuenta no? -inquirió luego de un rato en silencio
- ¿De qué?
- Le gustas Sophia -dijo como si fuera algo muy obvio.
- ¡No! -exclamé entre risas
- Claro que sí -contrapuso
- Sí, claro...

Sentí que alguien tocó mi puerta. Me acerqué y pegué el oído, traté de escuchar algo, nada se oyó. Abrí la puerta pensando que era mi madre, pero no era así. Algo o alguien me empujó dentro de la habitación y cerró la puerta. Caí al piso y escuché una voz.

- Abre los ojos, no te haré daño -esa voz me era familiar, era él
- ¿Qué haces aquí? -pregunté poniéndome de pie.
- Terminar algo… -respondió muy bajo caminando hacia mi
- ¿Con qué…? ¿De qué hablas? Déjame dormir ¿si? -me di vuelta y caminé hacia mi cama.

Pero él fue más rápido que yo, me tomó del brazo y me hizo girar me su dirección para finalmente besarme.