Lucas:
Salí del edificio y subí en el primer taxi que vi.
Sentía cómo por dentro el corazón se me estrujaba de dolor y amargura. ¿Cómo alguien podía ser tan mal agradecido e insensible? Aquello que Sophia me había dicho me había hecho darme cuenta de que quizá realmente era un estúpido y que perdía mi tiempo junto a ella. Pensé que era tiempo para mi.
Llegué a mi apartamento y busqué una maleta, coloqué todas mi ropa y tantas pertenencias como pude, tomé otro taxi y me dirigí al aeropuerto.
-Un boleto para el próximo avión a Italia, por favor.
La señorita detrás del mostrador tomó mis papeles y el dinero, finalmente me entregó el boleto de avión e indicó la hora de salida del vuelo.
Ya había hecho todo el trámite para que revisen las maletas y demás. Me iría y dejaría que Sophia se las arreglara sin mi.
-Sí, hoy vuelvo a Italia, dile a mamá que pronto la veré.
-Estoy muy feliz de que regreses hijo, le daré tu recado a tu madre. Adios.-contestó mi papá.
-Adios.
Hacia mucho calor así que fue al baño a mojarme la cara un momento, la verdad es que tuve que correr porque faltaba poco para que mi vuelo partiera.
Estaba saliendo de los servicios higiénicos cuando alguien me detuvo, era un amigo de mi abuelo que precisamente acaba de llegar al país, me entretuvo preguntándome sobre mi y para cuando terminamos de conversar con lo primero que me encontré fue con el gran panel que anunciaba el ritmo de los vuelo del día y para mi sorpresa descubrí que mi avión había partido.
No pensaba tomar eso como un aviso de que debía quedarme ni nada por el estilo yo me marcharía esa tarde así tuviese que comprar otro pasaje. Y así fue, compré otro boleto y ese mismo día partí de vuelta a Italia.
Sophia:
-Ven aquí un momento-me llamó Marshall y me llevó caminando lejos de las personas con las que había estado hablando.-Hay alguien que quiere conocerte.
Frente a nosotros había un hombre, de inmediato lo reconocí.Valentino.
-El gusto es mio-respondió.
Me sentía como en el mismo cuento de hadas. Una cosa era estar en su fiesta y vestir sus diseños y otra muy diferente estrecharle la mano.
Tuvimos una conversación muy amena, la cual fue interrumpida abruptamente.
-Señorita Anderson-interrumpió mi asistenta-La llama Vanessa Pierce. Dice que es urgente y la verdad suena muy desesperada.
Miré a Marshall con la duda en el rostro, él asintió dándome permiso para contestar.
-Disculpen-tomé el teléfono y me hice a un lado.-Vanessa¿qué sucede?
-Sophia....ha sido tan difícil comunicarme contigo...-su voz se oía tan aplastada de dolor-Yo no sé como....decirte esto...
-Vanessa, Vanessa tranquila, respira y relájate. Dime qué pasó.
-No puedo tranquilizarme Sophia....él...está muerto.-estalló en llanto.
-¿Él? ¿Qui-quién es él?-la desesperación y angustia se apoderaban de mi.
-Lucas-susurró.
Sentí como todo se venía abajo. Por un segundo no lo creí. La respiración empezó a fallarme.Él no podía estar muerto no....
-¿Lucas muerto?-repetí casi en un grito.
De inmediato las miradas se centraron en mi.
Unos brazos amortiguaron mi caída.
Los párpados me pesaban y sentía un incón en la cabeza. La luz del foco sobre mi cabeza me segó un poco cuando intenté abrir los ojos. Eché un vistazo al rededor, era un cuarto de hospital.
-Qué bueno que despertaste-dijo Marshall-¿cómo te sientes?
-Bi-bien-me incorporé-¿Haz hablado con Vanessa? La llamada se cortó.
Marshall observó al médico, el cual asintió.
-Sophia, ayer, en la fiesta de Valentino, Vanessa te llamó y...ella te dio una noticia.¿No la recuerdas?-preguntó con mucho tacto.
Un escalofrío me recorrió.
-Lucas-susurré con el poco aire que me quedaba. Quise ponerme de pie. Buscando mi teléfono.-Él no está muerto-aseguré.
-¿Qué haces?-cuestionó mi manager al verme con el celular en las manos.
-Llamarlo verás cómo contesta.
Había perdido el control por completo.
-Sophia, Sophia-entre Marshall y el médico me tomaron de los brazos y me recostaron en la cama otra vez.
-Déjenme-exigí-debo llamarlo.Él-no-está-muerto-bramé-No está muerto-estaba la borde del delirio,ahora lo reconosco.
-¡Enfermera!-llamó el doctor.
Una mujer vestida de blanco, ingresó en la habitación y mientras los dos hombres luchaban por mantenerme en la cama, la enfermera me inyectó un calmante.
Poco a poco la vista se me nubló y lo único que pude pensar fue que si Lucas hubiese estado allí, eso no hubiese pasado....
Lucas:
Cuando llegué a Italia fui directo a mi casa y cuando estuve allí, mi madre vestida de negro, me abrió la puerta.
-¡Lucas!-sollozó-Hijo,hijo-lloró mientras me abrasaba.
¿Por qué mi madre lloraba y estaba vestida de negro?
-Eres tu...yo lo sabía...mi hijito.Dios mio,gracias.
-Mamá, ¿qué pasa?
-¿Lucas?-era la voz de mi padre, proveniente de la sala.
Entré en su búsqueda. Él estaba en el sofá y al verme se puso de pie y me miró con desconsertación. Como quien ve a un fastama. Caminó hacia mi pero se detuvo, continuó observándome y de pronto se arrojó entre mis brazos hecho un mar de lágrimas.
-Sabía que Dios iba a traer a mi hijo de vuelta.
-¿Qué sucede?-pregunté una vez que me soltó-¿Por qué se comportan así?
-Hoy por la mañana, nos llamó el representante de la línea aérea y nos dijo que tu avión había caído y que nadie había sobrevivido.-la voz se le quebró.
-Lo que no sabemos es cómo estás aquí-dijo mamá.
-Perdí el avión y tuve que tomar otro.Posiblemente mi nombre no se borró del sistema. Debería ir a revisar eso pero, lo importante es que estoy aquí.-me puse de pie y los abrazé.
Tal como había supuesto, hubo un error y mi nombre no se había borrado de la lista de pasajeros. Cuando iba de camino al aeropuerto para hacer las averiguaciones pertinentes, me di cuenta de que quizá aquello no había sido un simple error. Era mi oportunidad, yo quería alejarme de Sophia y que ella se olvidara de mi y qué mejor manera de hacerlo que dejarla creer que estaba muerto, era cruel pero de alguna manera era lo mejor.
Así que cuando me presenté en el aeropuerto, di otro nombre, argumentando que era un familiar, me mostraron la lista de pasajeros. Mi nombre estaba allí.
-Eso es todo, gracias-le dije al encargado.
-Mi más sentido pésame-respondió antes de marcharse.
Salí e hice una llamada.
-¿Operadora? Quisiera el número del taller principal de Stella Pierce, por favor.
-Un momento.
Llamaría allí y pediría que me comunicaran con la mamá de Vanessa para que me pudiera decir si ella seguía en Liverpool o se había mudado ya a Italia, pues la última vez que había hablado con mi amiga me había comentado que para estar cerca de su madre, y como esta residía actualmente en Roma porque había mudado el taller de confecciones principal a Italia, ella se mudaría también.
-Gracias-respondí una vez que tuve el número.-Ciao, mi chiamo,Lucas Bartolini, vorrei comunicarmi con la signora Stella Pierce, per favore.(Hola, mi nombre es Lucas Bartolini, quisiera comunicarme con la señora Stella Pierce)
-Un momento per favore.-respondió la señorita al otro lado de la línea.
Luego de un momento la voz de la madre de Vanessa sonaba del otro lado de la línea. Le dije que aquello de "mi muerte" era un error y que quería saber si su hija estaba en Roma, finalmente me dijo que sí y me dio la dirección de la casa en donde estaba.
-Gracias.
Subí a un taxi y fui a ver a Vanessa.
Luego de una aparición inesperada en casa de mi amiga de una larga charla llena de persuasión, logré convencer a Vanessa para que me ayudara con mi plan.En un principio se rehusó e incluso quiso llamar a Sophia para decirle que estaba allí pero pude detenerla y finalmente aceptó.
Esa misma tarde destruí mi teléfono y adquirí otro. Sophia no podía encontrarme.
lunes, 2 de enero de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Cap 24 (2da parte)
-¿Y ahora qué piensas hacer?-inquirió Marshall, mientra me observaba caminar por toda la habitación, llena de desesperación.
Lo cierto era que no sabía como decirle a Lucas lo que había hecho.
-No lo sé, supongo que ya no importa, a estas alturas ya lo debe haber oído.
-¿Y piensas que va a adivinar lo que se supone que sigue? Ni tú sabes qué sigue.
El teléfono sobre la mesa anunció una nueva llamada e inmediatamente los nervios se me pusieron de punta.
-Me llegó la hora-murmuré
-Iré a...-Marshall comenzó a buscar una escusa para abandonar la habitación-Dejaré que hables a solas.
Dio media vuelta y salió del lugar.
-Genial-bufé.-Diga.
-Explícame qué sucedió en la entrevista. ¿Qué diablos tengo ver yo?-exigió Lucas del otro lado de la línea.
-Bueno yo...pensé que...debía darte una oportunidad.
-¿Una oportunidad? ¿Qué es eso un milagro de Navidad?-se burló-Y si fuera así ¿A qué se debe que luego de tanto tiempo lo hallas decidido?
Era cierto. Lucas tenía más de cuatro años intentando que "le diera la oportunidad" y era un poco repentino que sucediera en ese momento.
-No lo sé, después de todo este tiempo quizá sea momento de que suceda. ¿No estás feliz?¿Por qué no estás feliz?
-No acabo de creerlo
-Vamos a cenar, yo invito.
-Paso por ti en la noche.
-Bien. Adios.
Llamaron a la puerta. Corrí a atender mientras me ponía el último arete.
-Buenas noches, Lucas.
-Buenas noches.-respondió con una sonrisa de oreja a oreja-Me tomé el atrevimiento de traerle un ramo de rosas a la hermosa señorita.-anunció mientras ingresaba detrás mio.
Me di vuelta para verlo, él mostró las flores, hermosas.
-Quisiera decirte que te ves más hermosa que nunca pero...es que siempre te ves preciosa.
Sentí como el rubor subía por mis mejillas a una velocidad impresionante.
Caminé hasta él para tomar las rosas.
-Gracias-le di un beso en la mejilla.Tomé las rosas y fui a la cocina para ponerlas en agua.
-¿Mesa para dos? Por aquí por favor.
Caminamos detrás del mozo y antes de que pudiera dar muchos pasos lejos de él, Lucas me tomó de la mano y me puso cerca suyo.
-Y...¿vas a explicarme finalmente a qué se debe esto de la "oportunidad"?-me preguntó una vez que el camarero nos dejó a solas.-¿Es que finalmente decidiste era tiempo de un nosotros o no supiste qué hacer para salir del callejón en el que te puso esa reportera?
Sentí cómo el corazón se me disparó,¿cómo mentirle a la cara?
-Bueno, la verdad es que...no supe qué decir y pensé en ti. Decidí que quizá era momento de un "nosotros".Sé que es terrible lo que te estoy haciendo pero, quién sabe, quizá al tomar este compromiso las cosas sean más fáciles y, con lo dulce que eres, termine por enamorarme de verdad.
-En otras palabras, jugarás al conejillo de indias conmigo.
-No-respondí con rapidez.
-¿Ah no? ¿Entonces qué....solamente "probarás" lo que ser mi enamorada se siente? Lo siento Sophia, no pienso prestarme para tu jueguito.-dijo con seriedad.
-Esto es lo que siempre has querido ¿no es así?
-No, lo que siempre quise es que me amaras de verdad no jugar a tomarnos de las manos a ver qué sucede y en cuantas portadas saldrás.-se recostó sobre la mesa, acercándose para que no nos escucharan y en susurro dijo-Una vez más piensas que soy un títere. El hecho de que esté enamorado de ti y que te halla prometido que nunca me iría no quiere decir que puedes usarme a tu antojo.
Sentí un pequeño escalofrío que me recorrió el cuerpo. Lucas tenía razón, era egoísta y estúpida.
-Lo siento-tomé su mano-¿por qué no fingimos que nunca pasó esto?
-No lo toleraré una sola vez más.-advirtió.
Sólo pude asentir.
-No, no quiero Muselina, quiero Seda. Y confirma mi asistencia a la fiesta de Valentino.-colgué el telefono y volví a recostarme en la cama.
-¿Piensas quedarte ahí para siempre? Es más de medio día, Sophia, arriba-exigió Lucas abriendo las cortinas de la habitación.
-No quiero. No me siento bien-protesté.
-¿Estás enferma? En ese caso llamemos a un médico.-se sentó a los pies de la cama.
-No,no es eso. No estoy enferma.
Lucas hizo silencio y cayó en cuenta de lo que estaba pasando.
-Es un día malo ¿eh? Como aquel de hace 2 meses. Lo recordaste. La última vez el doctor dijo que si volvías a caer en depresión tendíamos que internarte.
Era cierto, hacía dos meses había caído en una fuerte depresión. ¿la causa? Nicholas Fletcher.
-Es que...
-Es que nada Sophia. Ya ha pasado mucho tiempo, él y Stephanie son felices. Es tiempo de que te olvides de él de una buena vez.
Una lágrima rodó por mi mejilla. Él era feliz.
-Te propuse que fuésemos pareja y te opusiste-le recordé.
-No se trata de que acepte o no, Sophia. No puedo prestarme para un juego como ese. Si quieres que seamos pareja primero debes olvidar a la sabandija.
-¡No hables así de él!-le reclamé a todo pulmón.
Lucas me miró espantado.
-Sophia, por favor-instó-Olvídalo, él ya te olvidó. Comenzó otra vez. No quiero ser tan duro contigo pero es necesario. Sophia, él no te ama. Es sólo un fantasma de tu pasado que debes dejar ir.-secó mis lágrimas con su pulgar, tomó mi mano y la puso sobre su rostro.-Sophy, cariño. Reacciona. Nicholas, no va a volver. En cambio, aquí estoy yo. Te prometí que no me iría. Y tengo previsto amarte el resto de mi existencia. Deja a Nicholas ir. Te lo pido....no,no, te lo ruego. Quédate conmigo.
Por un momento pensé que me iba a secar de tanto llorar.
-Te amo Sophia. Te amo como nunca pensé amar a nadie pero, necesito que olvides a Nicholas. Esto acabará matándote.
-Eso ya no importa. Si tengo que morir de angustia lo haré.
-¡No seas tonta! ¡No repitas eso jamás!
-¿¡Es que no lo entiendes Lucas!? ¡No importa cuanto tiempo pase, no importa cuanto hagas o intentes para que lo olvide, nunca lo haré!¡Porque a quien amo es a él!
Mi, hasta aquel momento, amigo, me observó con el dolor dibujado en el rostro. Sin poder al menos creerlo lo que acaba de decirle. Se secó las lágrimas, dio media vuelta y salió azotando la puerta.
Luego de eso no lo volví a ver.
Lo cierto era que no sabía como decirle a Lucas lo que había hecho.
-No lo sé, supongo que ya no importa, a estas alturas ya lo debe haber oído.
-¿Y piensas que va a adivinar lo que se supone que sigue? Ni tú sabes qué sigue.
El teléfono sobre la mesa anunció una nueva llamada e inmediatamente los nervios se me pusieron de punta.
-Me llegó la hora-murmuré
-Iré a...-Marshall comenzó a buscar una escusa para abandonar la habitación-Dejaré que hables a solas.
Dio media vuelta y salió del lugar.
-Genial-bufé.-Diga.
-Explícame qué sucedió en la entrevista. ¿Qué diablos tengo ver yo?-exigió Lucas del otro lado de la línea.
-Bueno yo...pensé que...debía darte una oportunidad.
-¿Una oportunidad? ¿Qué es eso un milagro de Navidad?-se burló-Y si fuera así ¿A qué se debe que luego de tanto tiempo lo hallas decidido?
Era cierto. Lucas tenía más de cuatro años intentando que "le diera la oportunidad" y era un poco repentino que sucediera en ese momento.
-No lo sé, después de todo este tiempo quizá sea momento de que suceda. ¿No estás feliz?¿Por qué no estás feliz?
-No acabo de creerlo
-Vamos a cenar, yo invito.
-Paso por ti en la noche.
-Bien. Adios.
Llamaron a la puerta. Corrí a atender mientras me ponía el último arete.
-Buenas noches, Lucas.
-Buenas noches.-respondió con una sonrisa de oreja a oreja-Me tomé el atrevimiento de traerle un ramo de rosas a la hermosa señorita.-anunció mientras ingresaba detrás mio.
Me di vuelta para verlo, él mostró las flores, hermosas.
-Quisiera decirte que te ves más hermosa que nunca pero...es que siempre te ves preciosa.
Sentí como el rubor subía por mis mejillas a una velocidad impresionante.
Caminé hasta él para tomar las rosas.
-Gracias-le di un beso en la mejilla.Tomé las rosas y fui a la cocina para ponerlas en agua.
-¿Mesa para dos? Por aquí por favor.
Caminamos detrás del mozo y antes de que pudiera dar muchos pasos lejos de él, Lucas me tomó de la mano y me puso cerca suyo.
-Y...¿vas a explicarme finalmente a qué se debe esto de la "oportunidad"?-me preguntó una vez que el camarero nos dejó a solas.-¿Es que finalmente decidiste era tiempo de un nosotros o no supiste qué hacer para salir del callejón en el que te puso esa reportera?
Sentí cómo el corazón se me disparó,¿cómo mentirle a la cara?
-Bueno, la verdad es que...no supe qué decir y pensé en ti. Decidí que quizá era momento de un "nosotros".Sé que es terrible lo que te estoy haciendo pero, quién sabe, quizá al tomar este compromiso las cosas sean más fáciles y, con lo dulce que eres, termine por enamorarme de verdad.
-En otras palabras, jugarás al conejillo de indias conmigo.
-No-respondí con rapidez.
-¿Ah no? ¿Entonces qué....solamente "probarás" lo que ser mi enamorada se siente? Lo siento Sophia, no pienso prestarme para tu jueguito.-dijo con seriedad.
-Esto es lo que siempre has querido ¿no es así?
-No, lo que siempre quise es que me amaras de verdad no jugar a tomarnos de las manos a ver qué sucede y en cuantas portadas saldrás.-se recostó sobre la mesa, acercándose para que no nos escucharan y en susurro dijo-Una vez más piensas que soy un títere. El hecho de que esté enamorado de ti y que te halla prometido que nunca me iría no quiere decir que puedes usarme a tu antojo.
Sentí un pequeño escalofrío que me recorrió el cuerpo. Lucas tenía razón, era egoísta y estúpida.
-Lo siento-tomé su mano-¿por qué no fingimos que nunca pasó esto?
-No lo toleraré una sola vez más.-advirtió.
Sólo pude asentir.
-No, no quiero Muselina, quiero Seda. Y confirma mi asistencia a la fiesta de Valentino.-colgué el telefono y volví a recostarme en la cama.
-¿Piensas quedarte ahí para siempre? Es más de medio día, Sophia, arriba-exigió Lucas abriendo las cortinas de la habitación.
-No quiero. No me siento bien-protesté.
-¿Estás enferma? En ese caso llamemos a un médico.-se sentó a los pies de la cama.
-No,no es eso. No estoy enferma.
Lucas hizo silencio y cayó en cuenta de lo que estaba pasando.
-Es un día malo ¿eh? Como aquel de hace 2 meses. Lo recordaste. La última vez el doctor dijo que si volvías a caer en depresión tendíamos que internarte.
Era cierto, hacía dos meses había caído en una fuerte depresión. ¿la causa? Nicholas Fletcher.
-Es que...
-Es que nada Sophia. Ya ha pasado mucho tiempo, él y Stephanie son felices. Es tiempo de que te olvides de él de una buena vez.
Una lágrima rodó por mi mejilla. Él era feliz.
-Te propuse que fuésemos pareja y te opusiste-le recordé.
-No se trata de que acepte o no, Sophia. No puedo prestarme para un juego como ese. Si quieres que seamos pareja primero debes olvidar a la sabandija.
-¡No hables así de él!-le reclamé a todo pulmón.
Lucas me miró espantado.
-Sophia, por favor-instó-Olvídalo, él ya te olvidó. Comenzó otra vez. No quiero ser tan duro contigo pero es necesario. Sophia, él no te ama. Es sólo un fantasma de tu pasado que debes dejar ir.-secó mis lágrimas con su pulgar, tomó mi mano y la puso sobre su rostro.-Sophy, cariño. Reacciona. Nicholas, no va a volver. En cambio, aquí estoy yo. Te prometí que no me iría. Y tengo previsto amarte el resto de mi existencia. Deja a Nicholas ir. Te lo pido....no,no, te lo ruego. Quédate conmigo.
Por un momento pensé que me iba a secar de tanto llorar.
-Te amo Sophia. Te amo como nunca pensé amar a nadie pero, necesito que olvides a Nicholas. Esto acabará matándote.
-Eso ya no importa. Si tengo que morir de angustia lo haré.
-¡No seas tonta! ¡No repitas eso jamás!
-¿¡Es que no lo entiendes Lucas!? ¡No importa cuanto tiempo pase, no importa cuanto hagas o intentes para que lo olvide, nunca lo haré!¡Porque a quien amo es a él!
Mi, hasta aquel momento, amigo, me observó con el dolor dibujado en el rostro. Sin poder al menos creerlo lo que acaba de decirle. Se secó las lágrimas, dio media vuelta y salió azotando la puerta.
Luego de eso no lo volví a ver.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Cap 24 (1era parte)
Cuatro años después...
Nicholas:
Los años pasaron con rapidez, pero, ni el más grande de los eventos, o sucesos, a lo largo de mi carrera pudieron elevar mi fama o hacer que mis discos se vendieran más, y muchos menos borrar a Sophia de mi memoria. El recuerdo de aquella muchacha inocente, aquella hermosa sonrisa y esos celestes ojos, se inmiscuían en mis sueños cada noche, asiéndome recordar lo miserable que la había hecho. No había día en que no me culpara y me sintiera como basura por aquello que había ocasionado.
Y algo que no ayudaba era el hecho de tener a Stephanie a mi lado, quiero decir, ¿quién en su sano juicio podía soportar a la ruidosa Stephanie Guilmore? Bueno pero qué podía decir yo. Cuatro años "saliendo" con ella. Con frecuencia estallaba en carcajadas, al escuchar el comentario de los reporteros quienes le otorgaron a Stephanie, alguna vez, el título de la modelo más bella y reconocida de todas, es decir, era bella sí, pero no como Sophia. Después de todo, el titulillo no le había durado mucho, pronto llegó alguien a ganarle el puesto, y bien merecido se lo tenía. Sophia había alcanzado la fama mucho más rápido que Guilmore y sin necesidad de usar a otros para lograrlo, como Stephanie. Así es, lo nuestro no era más que propaganda.....Ah, lo olvidaba, mi carrera iba en picada, desde lo de Sophia, mi estado de ánimo no era suficientemente fuerte como para subirme a un escenario y hacer que el público sintiera la emoción. Se podría decir que, no era el mismo sin Sophia. Pero ella...no quería saber nada de mi.
Sophia:
-¡Al aire!-anunció el hombre a cargo y de inmediato la entrevistadora comenzó a parlotear, presentó las noticias del día y que me encontraba en el estudio.
-Modelo número 1 según las mejores revistas, una línea de ropa respaldada por las mejores casas diseñadoras, eres imagen y musa de la inspiración para los diseñadores más reconocidos...¿cómo se logra eso? ¿qué sientes cuando lo escuchas?
-Con mucho esfuerzo y sacrificio. Pero al final una se siente orgullosa y muy feliz al escuchar todo esto que dices y más aún porque soy consiente de que es algo que he logrado en medida de mi esfuerzo.
-¿Es cierto que tú y Stephanie Guilmore no se llevan bien?-preguntó la reportera con cizaña disimulada.
-A Stephanie no la conozco, la he visto en un par de pasarelas que hemos compartido pero, no he tenido la oportunidad de tener una conversación larga con ella. Creo que el hecho de que la prensa especule sobre esto, se debe a que, ella tenía el primer lugar y de pronto las cosas cambiaron y fui yo quien tomó el puesto de la "número 1" como dijiste al inicio y además de eso, el hecho de que en un principio se dijo que Nicholas me había "cambiado" por Stephanie-respondí haciendo las comillas con los dedos y sintiendo como un nudo se me formaba en la garganta al pronunciar esas palabras-pero personalmente no podría decirte de ella más de lo que cualquier otro podría.
-Bueno, ahora que mencionas a Nicholas....-y comenzó la representación de la "Santa Inquisición"-Luego de tu rompimiento con él, hace ya más de cuatro años, no hemos oído hablar de ningún galán.¿qué pasó....te quedaste decepcionada de los hombres o algo así?-soltó una pequeña risita.
Respira.No caigas....¿qué puedes decir?..¡No te pongas nerviosa!....Lucas. ¡No, no metas a él en esto!
-No, claro que no-respondí con una risa nerviosa-He dedicado este tiempo a mi, a mi carrera....
-Pero tu carrera ya está mejor plantada que un árbol....¿no crees que es tiempo para pensar en el corazón?-me interrumpió.
No va a parar hasta verte hundida.
Eché un vistazo disimulado hacia Marshall, mi manager. Sin saber qué hacer. Me dirigió una mirada que intentaba tranquilizarme pero que finalmente no lo logró.
-Sí, bueno la verdad es que hay alguien pero no me gustaría dar detalles antes de que realmente esté segura.-había metido la pata, pero bien metida, hasta el fondo.
-Creo que sé quien es....
Tragué saliva y miré a la entrevistadora con la pregunta dibujada en el rostro y los nervios a flor de piel.
-Aquel muchacho amigo tuyo. El que siempre te acompaña.
-¿Lucas?
-Sí
No podía hablar. Era como si el ratón me hubiese comido la lengua.
Lucas....¿qué tan egoísta sería?
Me reí y me mordí el labio.
-Puede ser...
-Tomaremos eso como un sí.-se burló-bueno y el tiempo se nos agotó. Eso es todo por hoy. Muchas gracias por haber estado con nosotros Sophia. Y con ustedes será hasta la próxima. Buenas noches.-cerraba así el programa del día.
Las luces se apagaron y la mujer se puso de pies para despedirse de mi pero yo seguía en mi asiento paralizada sin poder creer lo que había hecho. ¿Qué más lejos podía llegar? ¿Cuál era el siguiente paso, comer el corazón de Lucas? A ese paso, al menos le ahorraría el dolor de sufrir mis estupideces.
Nicholas:
Los años pasaron con rapidez, pero, ni el más grande de los eventos, o sucesos, a lo largo de mi carrera pudieron elevar mi fama o hacer que mis discos se vendieran más, y muchos menos borrar a Sophia de mi memoria. El recuerdo de aquella muchacha inocente, aquella hermosa sonrisa y esos celestes ojos, se inmiscuían en mis sueños cada noche, asiéndome recordar lo miserable que la había hecho. No había día en que no me culpara y me sintiera como basura por aquello que había ocasionado.
Y algo que no ayudaba era el hecho de tener a Stephanie a mi lado, quiero decir, ¿quién en su sano juicio podía soportar a la ruidosa Stephanie Guilmore? Bueno pero qué podía decir yo. Cuatro años "saliendo" con ella. Con frecuencia estallaba en carcajadas, al escuchar el comentario de los reporteros quienes le otorgaron a Stephanie, alguna vez, el título de la modelo más bella y reconocida de todas, es decir, era bella sí, pero no como Sophia. Después de todo, el titulillo no le había durado mucho, pronto llegó alguien a ganarle el puesto, y bien merecido se lo tenía. Sophia había alcanzado la fama mucho más rápido que Guilmore y sin necesidad de usar a otros para lograrlo, como Stephanie. Así es, lo nuestro no era más que propaganda.....Ah, lo olvidaba, mi carrera iba en picada, desde lo de Sophia, mi estado de ánimo no era suficientemente fuerte como para subirme a un escenario y hacer que el público sintiera la emoción. Se podría decir que, no era el mismo sin Sophia. Pero ella...no quería saber nada de mi.
Sophia:
-¡Al aire!-anunció el hombre a cargo y de inmediato la entrevistadora comenzó a parlotear, presentó las noticias del día y que me encontraba en el estudio.
-Modelo número 1 según las mejores revistas, una línea de ropa respaldada por las mejores casas diseñadoras, eres imagen y musa de la inspiración para los diseñadores más reconocidos...¿cómo se logra eso? ¿qué sientes cuando lo escuchas?
-Con mucho esfuerzo y sacrificio. Pero al final una se siente orgullosa y muy feliz al escuchar todo esto que dices y más aún porque soy consiente de que es algo que he logrado en medida de mi esfuerzo.
-¿Es cierto que tú y Stephanie Guilmore no se llevan bien?-preguntó la reportera con cizaña disimulada.
-A Stephanie no la conozco, la he visto en un par de pasarelas que hemos compartido pero, no he tenido la oportunidad de tener una conversación larga con ella. Creo que el hecho de que la prensa especule sobre esto, se debe a que, ella tenía el primer lugar y de pronto las cosas cambiaron y fui yo quien tomó el puesto de la "número 1" como dijiste al inicio y además de eso, el hecho de que en un principio se dijo que Nicholas me había "cambiado" por Stephanie-respondí haciendo las comillas con los dedos y sintiendo como un nudo se me formaba en la garganta al pronunciar esas palabras-pero personalmente no podría decirte de ella más de lo que cualquier otro podría.
-Bueno, ahora que mencionas a Nicholas....-y comenzó la representación de la "Santa Inquisición"-Luego de tu rompimiento con él, hace ya más de cuatro años, no hemos oído hablar de ningún galán.¿qué pasó....te quedaste decepcionada de los hombres o algo así?-soltó una pequeña risita.
Respira.No caigas....¿qué puedes decir?..¡No te pongas nerviosa!....Lucas. ¡No, no metas a él en esto!
-No, claro que no-respondí con una risa nerviosa-He dedicado este tiempo a mi, a mi carrera....
-Pero tu carrera ya está mejor plantada que un árbol....¿no crees que es tiempo para pensar en el corazón?-me interrumpió.
No va a parar hasta verte hundida.
Eché un vistazo disimulado hacia Marshall, mi manager. Sin saber qué hacer. Me dirigió una mirada que intentaba tranquilizarme pero que finalmente no lo logró.
-Sí, bueno la verdad es que hay alguien pero no me gustaría dar detalles antes de que realmente esté segura.-había metido la pata, pero bien metida, hasta el fondo.
-Creo que sé quien es....
Tragué saliva y miré a la entrevistadora con la pregunta dibujada en el rostro y los nervios a flor de piel.
-Aquel muchacho amigo tuyo. El que siempre te acompaña.
-¿Lucas?
-Sí
No podía hablar. Era como si el ratón me hubiese comido la lengua.
Lucas....¿qué tan egoísta sería?
Me reí y me mordí el labio.
-Puede ser...
-Tomaremos eso como un sí.-se burló-bueno y el tiempo se nos agotó. Eso es todo por hoy. Muchas gracias por haber estado con nosotros Sophia. Y con ustedes será hasta la próxima. Buenas noches.-cerraba así el programa del día.
Las luces se apagaron y la mujer se puso de pies para despedirse de mi pero yo seguía en mi asiento paralizada sin poder creer lo que había hecho. ¿Qué más lejos podía llegar? ¿Cuál era el siguiente paso, comer el corazón de Lucas? A ese paso, al menos le ahorraría el dolor de sufrir mis estupideces.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Cap 23
Aquella noche no pude dormir, no pegué el ojo ni un segundo, la angustia me mataba. Había llamado a Lucas tantas veces y había dejado tantos mensajes de voz que su bandeja estaba llena y ya no podía dejar ni uno más. ¿y si algo le había pasado? No paré de dar vueltas, contemplando las posibilidades de aquello que le podía haber pasado, todas las desgracias imaginables las pensé en una noche. Cada vez se hacía más tarde y él no aparecía. A sus padres les había dicho que ya había subido a su dormitorio y que estaba muy cansado, que no quería que lo molestaran. Gracias a Dios eran de los padres que respetan la decisiones y opiniones de sus hijos de manera que fueron a dormir con tranquilidad, mientras que yo sufría mi propio y privado calvario.
Unos pasos en el pasillo me pusieron sobre aviso. Caminé hacia la puerta y la abrí.
-Lucas-susurré desde el umbral de la habitación.
-Estoy cansado-respondió sin verme, casi llegando a la puerta de su dormitorio.
Caminé sin hacer mucha bulla pero con rapidez y lo tomé del brazo arrastrándolo detrás de mi hasta el interior de mi habitación. Cerré la puerta y me giré para observando, esperando al menos que se disculpara pero se quedó en silencio con los brazos cruzados como quien espera que algo acabe con rapidez.
-No vas a decir nada....
-¿Hay algo que decir?
-Sí, como por ejemplo explicar dónde diablos te metiste, o por qué no contestaste mis llamadas. Tienes idea de como ha sido la noche para mi.-comencé a reclamar con un grito sofocado que sonó como un ronroneo furioso- Le mentí al resto para que no se alteraran y finalmente me quedé sola con la angustia. Pensé todas y cada una de las posibilidades de aquello que te podía haber pasado...yo incluso pensé que podrías haber muerto y...-la voz me falló y sentí como una lágrima corría por mi mejilla.
Lucas pareció flaquear en su ruda posición y soltó los brazos a los lados, dejando escapar un pesado suspiro.
-Lo siento-se acercó y limpió la lágrima con su pulgar.-No quise hacerte llorar.
-Como sea...el tema es que al fin llegaste.
-Fui al pueblo, necesitaba pensar y estar a solas por un tiempo y por eso no te contesté pero no pensé en que te ibas a preocupar tanto aunque supongo que es lo más obvio. Pero aún podemos sacar algo bueno de esto...-lo miré intentando obtener una respuesta a aquella frase-por fin y creo que por primera vez, me entendiste de verdad, eso que sentiste hoy, esa terrible angustia, la he sentido yo también y la siento todos los días, al percibir lo incierto de tu futuro que de alguna manera es el mio.
No respondí y miré al piso. Él tomó mi rostro con más firmeza entre sus manos y lo acercó al suyo pero me hice a un lado con rapidez.
-Lucas...sobre lo de hoy, creo que no....
-Ya lo sé-había llegado al punto más rápido que yo.-Lo suponía, los sentimientos no cambian de un día para otro ¿verdad? Buenas noches.-dicho esto se hizo a un lado y salió de la habitación.
La mañana siguiente de que regresé a casa Marshall me citó en su oficina para tener una conversación corta y precisa sobre el negocio y luego empezar con el "entrenamiento". Me dijo y explicó que él pondría todo de su parte y que le empresa invertiría mucho dinero en mi pues confiaba en el futuro que yo parecía tener como modelo y que a cambio él sólo me pedía que no lo defraudara, siguiera sus reglas y ordenes al pie de la letra y que nada saldría mal, que no me descuidara y que él se ocuparía de que las cosas salieran tan bien como se podía. También dijo que aquello del modelaje era cosa de saber con quienes frecuentar, de buena presencia, buenas fotos y de saber cuidar el cuerpo y la salud "No queremos famosos enfermos ¿cierto?" había dicho. Me presentó a una amble señorita de apellido Bernardini, la cual me habló sobre la buena y saludable nutrición que debía tener me dio una lista de lo cual podía comer y lo que no, nada nuevo, ya había pasado por aquello al ingresar en la escuela de baile; luego conocí a otra mujer, quien me llevó a un salón donde había una pasarela, me hizo subir y caminar con los tacones más altos que jamás había usado, una y otra vez, mientras me da instrucciones de cómo mover los brazos y hacer que mis pasos y giros fueran de acuerdo con la música que sonaba en el fondo.
Estaba exhausta pero no me dejaron descansar pues un joven me acompañó hasta otro salón donde me dejó con un grupo entre hombres y mujeres comandados por un hombre de extraños comportamiento, quien luego de escuchar unas rápidas advertencias y recomendaciones de parte de Marshall prosiguió, trabajando sobre mi rostro, cabello, manos, pies, etc...
Cuando me miré al espejo no fue fácil reconocerme, jamás había visto mi piel con un aspecto tan lozano y perfecto, mis ojos se veían más grandes aún y mi rostro tenía perfiles muy marcados, extraordinario. Mi cabello tenía un brillo más intenso y un volumen que respaldaba el marco interesante de mi rostro. Me veía justo como aquellas bellas muchachas de rostro interesante que había visto la tarde en que llegué a la agencia para ayudar a Roger Ackroyd.
Más tarde fui llevabada con un camarógrafo quien, antes que nada, buscó el mejor ángulo de mi rostro y luego el de mi cuerpo y rostro en conjunto, para luego, enseñarme cómo usar mis gestos, hasta los más extraños, para verme como de revista. Me dio muchas instrucciones,igual que el resto de personas que había visto a lo largo del día, sobre cómo poner la mano, los labios, la cabeza,etc...
Finalmente terminé exhausta.
Dormí lo que quedó del día y la mañana siguiente. Para cuando desperté era ya medio día. Mi mamá me pidió que la acompañara al centro comercial para hacer las compras de navidad, no tenía nada más que hacer así que decidí acompañarla, al menos así pasaría un poco de tiempo con mi madre.
Luego de mucho comprar fuimos a una cafetería. Hicimos nuestros pedidos y luego fui a comprar un periódico para mi madre.
-Tu padre se llevó hoy el periódico a la oficina y no pude ni leer una sola línea-comentó mientras recibía el montón de papel impreso.-Quieres la sección de espectáculos?-ofreció alcanzándome el artículo, mientras me sentaba.
Lo tomé y comencé a leer las noticias mientras comía mi ensalada distraídamente. De pronto sentí el pedazo de fresa, que me había metido en la boca segundos antes, atravesado en la garganta. Tosí con fuerza hasta que me sentí mejor y pude respirar.
-¿Estás bien?-preguntó mi madre con desesperación mientras me alcanzaba un baso con agua.
-Sí, sí, gracias. Estoy bien.
Pero no lo estaba.
Yo apenas lograba respirar sin pensar en él y resulta que Nicholas ya tenía una nueva pareja. Y además lo gritaba a los mil vientos.
Pero bueno, qué podía esperar de alguien que no sentía ni había sentido nada por mi jamás.
Caminé sin hacer mucha bulla pero con rapidez y lo tomé del brazo arrastrándolo detrás de mi hasta el interior de mi habitación. Cerré la puerta y me giré para observando, esperando al menos que se disculpara pero se quedó en silencio con los brazos cruzados como quien espera que algo acabe con rapidez.
-No vas a decir nada....
-¿Hay algo que decir?
-Sí, como por ejemplo explicar dónde diablos te metiste, o por qué no contestaste mis llamadas. Tienes idea de como ha sido la noche para mi.-comencé a reclamar con un grito sofocado que sonó como un ronroneo furioso- Le mentí al resto para que no se alteraran y finalmente me quedé sola con la angustia. Pensé todas y cada una de las posibilidades de aquello que te podía haber pasado...yo incluso pensé que podrías haber muerto y...-la voz me falló y sentí como una lágrima corría por mi mejilla.
Lucas pareció flaquear en su ruda posición y soltó los brazos a los lados, dejando escapar un pesado suspiro.
-Lo siento-se acercó y limpió la lágrima con su pulgar.-No quise hacerte llorar.
-Como sea...el tema es que al fin llegaste.
-Fui al pueblo, necesitaba pensar y estar a solas por un tiempo y por eso no te contesté pero no pensé en que te ibas a preocupar tanto aunque supongo que es lo más obvio. Pero aún podemos sacar algo bueno de esto...-lo miré intentando obtener una respuesta a aquella frase-por fin y creo que por primera vez, me entendiste de verdad, eso que sentiste hoy, esa terrible angustia, la he sentido yo también y la siento todos los días, al percibir lo incierto de tu futuro que de alguna manera es el mio.
No respondí y miré al piso. Él tomó mi rostro con más firmeza entre sus manos y lo acercó al suyo pero me hice a un lado con rapidez.
-Lucas...sobre lo de hoy, creo que no....
-Ya lo sé-había llegado al punto más rápido que yo.-Lo suponía, los sentimientos no cambian de un día para otro ¿verdad? Buenas noches.-dicho esto se hizo a un lado y salió de la habitación.
La mañana siguiente de que regresé a casa Marshall me citó en su oficina para tener una conversación corta y precisa sobre el negocio y luego empezar con el "entrenamiento". Me dijo y explicó que él pondría todo de su parte y que le empresa invertiría mucho dinero en mi pues confiaba en el futuro que yo parecía tener como modelo y que a cambio él sólo me pedía que no lo defraudara, siguiera sus reglas y ordenes al pie de la letra y que nada saldría mal, que no me descuidara y que él se ocuparía de que las cosas salieran tan bien como se podía. También dijo que aquello del modelaje era cosa de saber con quienes frecuentar, de buena presencia, buenas fotos y de saber cuidar el cuerpo y la salud "No queremos famosos enfermos ¿cierto?" había dicho. Me presentó a una amble señorita de apellido Bernardini, la cual me habló sobre la buena y saludable nutrición que debía tener me dio una lista de lo cual podía comer y lo que no, nada nuevo, ya había pasado por aquello al ingresar en la escuela de baile; luego conocí a otra mujer, quien me llevó a un salón donde había una pasarela, me hizo subir y caminar con los tacones más altos que jamás había usado, una y otra vez, mientras me da instrucciones de cómo mover los brazos y hacer que mis pasos y giros fueran de acuerdo con la música que sonaba en el fondo.
Estaba exhausta pero no me dejaron descansar pues un joven me acompañó hasta otro salón donde me dejó con un grupo entre hombres y mujeres comandados por un hombre de extraños comportamiento, quien luego de escuchar unas rápidas advertencias y recomendaciones de parte de Marshall prosiguió, trabajando sobre mi rostro, cabello, manos, pies, etc...
Cuando me miré al espejo no fue fácil reconocerme, jamás había visto mi piel con un aspecto tan lozano y perfecto, mis ojos se veían más grandes aún y mi rostro tenía perfiles muy marcados, extraordinario. Mi cabello tenía un brillo más intenso y un volumen que respaldaba el marco interesante de mi rostro. Me veía justo como aquellas bellas muchachas de rostro interesante que había visto la tarde en que llegué a la agencia para ayudar a Roger Ackroyd.
Más tarde fui llevabada con un camarógrafo quien, antes que nada, buscó el mejor ángulo de mi rostro y luego el de mi cuerpo y rostro en conjunto, para luego, enseñarme cómo usar mis gestos, hasta los más extraños, para verme como de revista. Me dio muchas instrucciones,igual que el resto de personas que había visto a lo largo del día, sobre cómo poner la mano, los labios, la cabeza,etc...
Finalmente terminé exhausta.
Dormí lo que quedó del día y la mañana siguiente. Para cuando desperté era ya medio día. Mi mamá me pidió que la acompañara al centro comercial para hacer las compras de navidad, no tenía nada más que hacer así que decidí acompañarla, al menos así pasaría un poco de tiempo con mi madre.
Luego de mucho comprar fuimos a una cafetería. Hicimos nuestros pedidos y luego fui a comprar un periódico para mi madre.
-Tu padre se llevó hoy el periódico a la oficina y no pude ni leer una sola línea-comentó mientras recibía el montón de papel impreso.-Quieres la sección de espectáculos?-ofreció alcanzándome el artículo, mientras me sentaba.
Lo tomé y comencé a leer las noticias mientras comía mi ensalada distraídamente. De pronto sentí el pedazo de fresa, que me había metido en la boca segundos antes, atravesado en la garganta. Tosí con fuerza hasta que me sentí mejor y pude respirar.
-¿Estás bien?-preguntó mi madre con desesperación mientras me alcanzaba un baso con agua.
-Sí, sí, gracias. Estoy bien.
Pero no lo estaba.
Yo apenas lograba respirar sin pensar en él y resulta que Nicholas ya tenía una nueva pareja. Y además lo gritaba a los mil vientos.
Pero bueno, qué podía esperar de alguien que no sentía ni había sentido nada por mi jamás.
martes, 8 de noviembre de 2011
Cap 22
-Espera aquí un instante, compraré las herramientas del abuelo, ya regreso.
-Claro
Aproveché que Lucas se marchó para revisar un puesto de revistas cercano. Pero un tumulto de gente, muchachas en su mayoría, que corría calle abajo, gritando, llamó mi atención. Las muchachas gritaban cosas que obviamente no entendía, mi italiano no era muy bueno, pero no sonaba como si tubiesen miedo sino más bien, como si estubieran emocionadas. Poco a poco el mar de gente fue avansando hacia donde estaba. Me hice a un lado para dejarlos pasar y al fin se detuvieron frente a una tienda que estaba al otro lado de la calle, un poco más adelante pero, luego de unos minutos, nuevamente, se movilizaron . Giré para prestar mayor atención a lo que pasaba y allí fue cuando lo vi.
-Ay no...-susurré al verlo avanzar hacia mí con seguridad y rapidez, abriendose paso entre la gente.
-¡Sophia!-me llamó, pero ya era muy tarde. Había corrido en sentido opuesto.
Mientras huía recordé aquella divagación que había tenido frente a la oficina de mi madre mientras la esperaba. Cuando pensaba qué pasaría si Nicholas aparecía y me di cuenta de que hbaía estado equivocada pues no sería él quien me evitara sino yo quien lo evitara a él.
-¿A dónde vas?-me detuvo
-Lucas-sollosé con la cabeza gacha.
-¿Dónde estabas? Salí a buscarte y no te encontré.
Sin poder ver me había chocado con mi amigo y ahora él me tenía sujetada suavemente de los brazos.
Puso un dedo en mi barbilla y lenvató mi cabeza para verme la cara.
-¿Por qué lloras?-inquirió un tanto consternado, mientras me abrazaba con fuerza y acarisiaba mi cabello.
Iba a decirle que había visto a Nicholas cuando recapasité y pensé en su reacción de manera que le mentí.
-Nada, yo me asusté un poco eso es todo.-respondí secando mis lágrimas.
-¿Con qué?-frunsió el seño
-Había un pelea y alguien salió mal herido...hubo sangre...eso fue todo. Me asusté con la sangre-titubié-Pero ya estoy bien.
-Bueno...tranquila¿si? ya pasó....¿quieres tomar o comer algo? yo invito.
-Un helado
-Un helado será-sonrió y pasó un brazo por mis hombros.
-Te gané-festejó.
-No es justo...-sonreí.-¿Y ya pensaste en la universidad?-cambié de tema.
-¿No te conte? Me aceptaron en la de Monaco, llamaron hoy de casa para decirme que había rescibido el sobre.
-¿En serio? ¡Wow! qué bueno. Lucas....felicitaciones.Es...grandioso.-apenas y podía hablar
-Sí-sonrió-Mis padres aún no lo saben, espero contárselo en la cena de hoy. La abuela cocinará algo especial para celebrar.
-Parece que últimamente, las cosas andan mejores. Contratos y acepataciones universitarias.
-Así es.
- Creo que te debo un abrazo.
-Bien dicho.
-Ven aquí-extendí los brazos cuidando de manchar su cabello con helado y lo abrasé con fuerza y emoción.
Pero, esta vez algo nos detuvo y no pudimos volver a nuestras posisiones.
Me quedé mirandolo a los ojos y todo al rededor quedó en silencio; por primera vez me di cuenta de lo hermoso de los ojos de Lucas, durante ese segundo, que pareció el más largo de todos, lo observé con cuidado e incluso llegué a preguntarme si es que acaso alguien tan hermoso podía ser humanao del todo.
Poco a poco mi corazón de aceleró más y más mientras nuestros rostros perdían distancia y aunque por dentro algo me gritaba que reaccionara y que no permitiera que eso sucedía, mi cuerpo no reaccionaba. Lucas extendió una mano y tomó mi mandibula terminando con la distancia que nos separaba. En menos de lo que pensé, ahí estabamos, besandonos.
Descubrí algo distinto en aquello, lo primero fue que, besar a Lucas no era como besar a cualquier otro porque él era más especial que ninguno pero, muy a parte de eso, percibí tantos sentimientos en un sólo beso: gloria, amor, emoción, alegría y...dolor,sufrimiento...Y pues era más que obvio. Estaba besando a la chica de sus sueños, aquella a la que quería y protegía tanto pero que a la vez era aquella que no lo amaba como él deseaba, algo de lo que Lucas era consiente, además de él hecho de que posiblemente mis sentimientos no habían cambiado y que seguía sin amarle.
Nos separamos un poco y él sonrió contra mi rostro.
Por dentro algo quemó mi corazón, era consiente de que le hacía daño aunque él no se diese cuenta por el momento.
Tenía que escapar antes de que él viera como las lágrimas hicieran su aparición y de que mi amigo comenzara a preguntar por qué lloraba. No tendría palabras para responder así que debía huir.
Acerqué mi helado a su rostro y lo manché.
-A que no me alcanzas-lo reté con tanta alegría como pude.
Me puse de pie y eché a correr.
Corrí tan rápido como mis piernas y las lágrimas que empañaban mi vista me lo permitieron. No ´podía creer lo mala persona que había sido al permitir que algo así pasara. Ahora Lucas creía que yo sentía lo mismo que él por mi y no tenía el valor para decirle que no.
Giré para ver qué tan lejos estaba pero no lo vi y cuando volví la cabeza hacia delante, lo vi otra vez. Me atrapó y me abrazó sin hacer caso a los gritos que pegaba para que me soltara.
-Sophia...por favor escuchame-me tomó por los brazos con fuerza mientras yo agitaba mis manos contra su pecho .
-Nicholas...sueltame-exigí con voz ronca.
-No hasta que me escuches-respondió con seguridad -Mal interpretaste las cosas...
-Las cosas me quedaron muy claras-referí deteniendo mis movimientos.-Ahora, sueltame-le exigí una vez, en un siseo.
La gente empezaba a notar nuestra presencia y los murmullos se dejaban oir, lo cual empeoró durante los segundo siguientes.
-¡sueltala!-bramó Lucas para luego tirarlo al piso de un puñete en el rostro.
Quedé plasmada en mi sitio con las manos sobre la boca ocultando mi expresion.
Mi amigo se acercó a mi y me preguntó si estaba bien pero no tuve oportunidad de responderle pues para cuando iba a hablar Lucas ya había recibido un golpe de lleno en el pomulo izquierdo de parte de Nicholas.
-¡Basta!-bramé, cuando vi que mi amigo se disponía a responder.
-Paren de hacer el ridículo, no resuelven nada peleando-continué
Me acerqué a Nicholas y le susurré con molestia y voz ronca.
-Por primera vez, no hagas más daño al resto. Olvida esto y deja las cosas como están. Madura.
-Sophia, es mejor que nos vallamos-me llamó Lucas mientras tiraba de mi mano.
Me dejé arrastrar por mi compañero hasta el auto cuando tomé consiencia absoluta de lo sucedido. Lucas tenía el pómulo hinchado pero parecía no dolerle.
Hicimos el camino de regreso a la casa en silencio y una vez que llegamos mi amigo fue directo a su habitación. Yo fui a la cocina y saqué un poco de hielo y lo puse en una toalla.
-¿Sucede algo?-preguntó mi madre
-No, claro que no-respondí con una sonrisa y salí del lugar con rapidez. Fui escaleras arriba y llamé a la puerta de Lucas pero no esperé a que respondiera.
-Pensé que podrías necesitar un poco de hielo.
Me aproximé y me senté a su lado.
-Gracias
-No, gracias a ti, si no hubieras llegado no sé qué hubiera pasado, una vez más me salvaste.
Lucas no respondió.Tomó los hielos y los puso sobre su pómulo haciendo una mueca de dolor.
-¿Duele mucho?
-Va a estar bien
-Bueno,pero lo que no va a estar bien va a ser la cena.
-¿La cena?
-Es más que seguro que lo de la pelea saldrá en las noticias de hoy, las cuales mi hermana verá y cuando mis padres se enteren esto será un campo de batalla.
-Por lo que vi, no había ningún camarógrafo.
-Pero sí muchos testigos-repliqué con angustia.
-Sin imágenes no hay pruebas. Relájate, todo va a estar bien-repitió tomando mi mano y sosteniéndola con suavidad.
-Déjame ayudarte con eso-tomé los hielos y los puse sobre su pómulo, el cual tenía mejor aspecto.
-Sophia, sobre lo de hoy...ya sabes, lo del beso....quería.
Me puse tan nerviosa que aplasté la toalla contra su cara haciendo quejarse del dolor.
-Lo siento-me disculpé ante mi torpeza.
Gracias a Dios, su abuela me pidió que la ayudase a poner la mesa para la cena así que no tuvo más oportunidad de tocar el tema.
Retiré los hielos, se los entregué y salí de la habitación.
Durante la cena pasaron muchas cosas, la primera fue que, obviamente la familia notó la hinchazón en la cara de Lucas pero, él supo sortearlo y dijo que habían intentado asaltarnos pero que no se había llevado nada. Felizmente parecieron creerlo.Depués llegó la noticia de que mi amigo había sido admitido en la universidad y el festejo de la misma mas, luego,tristemente, escuchamos el comentario de mi hermana sobre el incidente de la tarde con Nicholas.
-Parece que no han identificado a la muchacha ni al chico pero al parecer Nicholas los conocía.
-Cada día la gente se vuelve más agresiva-comentó la abuela de Lucas.
-¿Qué razón tendrían para agredir a un joven tan encantador?-le secundó su esposo.
-Pero hay que ver que la prensa suele inventar muchas cosas, en especial sobre ese jovencito, ya ven lo que dijeron sobre la ruptura entre él y Sophia-agregó mi padrastro.
-Cómo no-respondió mi amigo tan bajo que sólo yo, que estaba sentada a su lado, pude escucharlo.
-¿Decías algo?-preguntó su padre al darse cuenta de que su hijo había murmurado algo que él no había alcanzado a escuchar.
-No, nada-tomó su servilleta, se limpió la boca y la puso sobre la mesa-disculpen-se puso de pie y se marchó.
Todos nos miramos los unos a los otros sin poder comprender su reacción.
-Con permiso-me puse de pie y salí detrás suyo.
Lucas caminaba con rapidez, pateando las cosas en su camino.
-Lucas-lo llamé-¿Qué sucede?
Él se dio vuelta y caminó hacia mi.
-¿Hasta cuando las cosas van a ser así?¿Cuándo el mundo va a dejar de girar a su al rededor y la gente se va a dar cuenta del vicho que es?-cuestionó casi a gritos, agitando las manos en el aire con fuerza.
-Estoy harta de que todos crean que es un santo y que no mata ni una mosca.
-No le des tanta importancia, allá adentro tu padre estuvo a punto de venir.
-¡Ojalá viniese, así al menos alguien más sabría la verdad sobre él!
Caminó con rapidez una vez más internandose en la oscuridad del campo.
-¡Lucas!-lo llamé pero pareció no oirme-¡Es peligroso!
-Claro
Aproveché que Lucas se marchó para revisar un puesto de revistas cercano. Pero un tumulto de gente, muchachas en su mayoría, que corría calle abajo, gritando, llamó mi atención. Las muchachas gritaban cosas que obviamente no entendía, mi italiano no era muy bueno, pero no sonaba como si tubiesen miedo sino más bien, como si estubieran emocionadas. Poco a poco el mar de gente fue avansando hacia donde estaba. Me hice a un lado para dejarlos pasar y al fin se detuvieron frente a una tienda que estaba al otro lado de la calle, un poco más adelante pero, luego de unos minutos, nuevamente, se movilizaron . Giré para prestar mayor atención a lo que pasaba y allí fue cuando lo vi.
-Ay no...-susurré al verlo avanzar hacia mí con seguridad y rapidez, abriendose paso entre la gente.
-¡Sophia!-me llamó, pero ya era muy tarde. Había corrido en sentido opuesto.
Mientras huía recordé aquella divagación que había tenido frente a la oficina de mi madre mientras la esperaba. Cuando pensaba qué pasaría si Nicholas aparecía y me di cuenta de que hbaía estado equivocada pues no sería él quien me evitara sino yo quien lo evitara a él.
-¿A dónde vas?-me detuvo
-Lucas-sollosé con la cabeza gacha.
-¿Dónde estabas? Salí a buscarte y no te encontré.
Sin poder ver me había chocado con mi amigo y ahora él me tenía sujetada suavemente de los brazos.
Puso un dedo en mi barbilla y lenvató mi cabeza para verme la cara.
-¿Por qué lloras?-inquirió un tanto consternado, mientras me abrazaba con fuerza y acarisiaba mi cabello.
Iba a decirle que había visto a Nicholas cuando recapasité y pensé en su reacción de manera que le mentí.
-Nada, yo me asusté un poco eso es todo.-respondí secando mis lágrimas.
-¿Con qué?-frunsió el seño
-Había un pelea y alguien salió mal herido...hubo sangre...eso fue todo. Me asusté con la sangre-titubié-Pero ya estoy bien.
-Bueno...tranquila¿si? ya pasó....¿quieres tomar o comer algo? yo invito.
-Un helado
-Un helado será-sonrió y pasó un brazo por mis hombros.
-Te gané-festejó.
-No es justo...-sonreí.-¿Y ya pensaste en la universidad?-cambié de tema.
-¿No te conte? Me aceptaron en la de Monaco, llamaron hoy de casa para decirme que había rescibido el sobre.
-¿En serio? ¡Wow! qué bueno. Lucas....felicitaciones.Es...grandioso.-apenas y podía hablar
-Sí-sonrió-Mis padres aún no lo saben, espero contárselo en la cena de hoy. La abuela cocinará algo especial para celebrar.
-Parece que últimamente, las cosas andan mejores. Contratos y acepataciones universitarias.
-Así es.
- Creo que te debo un abrazo.
-Bien dicho.
-Ven aquí-extendí los brazos cuidando de manchar su cabello con helado y lo abrasé con fuerza y emoción.
Pero, esta vez algo nos detuvo y no pudimos volver a nuestras posisiones.
Me quedé mirandolo a los ojos y todo al rededor quedó en silencio; por primera vez me di cuenta de lo hermoso de los ojos de Lucas, durante ese segundo, que pareció el más largo de todos, lo observé con cuidado e incluso llegué a preguntarme si es que acaso alguien tan hermoso podía ser humanao del todo.
Poco a poco mi corazón de aceleró más y más mientras nuestros rostros perdían distancia y aunque por dentro algo me gritaba que reaccionara y que no permitiera que eso sucedía, mi cuerpo no reaccionaba. Lucas extendió una mano y tomó mi mandibula terminando con la distancia que nos separaba. En menos de lo que pensé, ahí estabamos, besandonos.
Descubrí algo distinto en aquello, lo primero fue que, besar a Lucas no era como besar a cualquier otro porque él era más especial que ninguno pero, muy a parte de eso, percibí tantos sentimientos en un sólo beso: gloria, amor, emoción, alegría y...dolor,sufrimiento...Y pues era más que obvio. Estaba besando a la chica de sus sueños, aquella a la que quería y protegía tanto pero que a la vez era aquella que no lo amaba como él deseaba, algo de lo que Lucas era consiente, además de él hecho de que posiblemente mis sentimientos no habían cambiado y que seguía sin amarle.
Nos separamos un poco y él sonrió contra mi rostro.
Por dentro algo quemó mi corazón, era consiente de que le hacía daño aunque él no se diese cuenta por el momento.
Tenía que escapar antes de que él viera como las lágrimas hicieran su aparición y de que mi amigo comenzara a preguntar por qué lloraba. No tendría palabras para responder así que debía huir.
Acerqué mi helado a su rostro y lo manché.
-A que no me alcanzas-lo reté con tanta alegría como pude.
Me puse de pie y eché a correr.
Corrí tan rápido como mis piernas y las lágrimas que empañaban mi vista me lo permitieron. No ´podía creer lo mala persona que había sido al permitir que algo así pasara. Ahora Lucas creía que yo sentía lo mismo que él por mi y no tenía el valor para decirle que no.
Giré para ver qué tan lejos estaba pero no lo vi y cuando volví la cabeza hacia delante, lo vi otra vez. Me atrapó y me abrazó sin hacer caso a los gritos que pegaba para que me soltara.
-Sophia...por favor escuchame-me tomó por los brazos con fuerza mientras yo agitaba mis manos contra su pecho .
-Nicholas...sueltame-exigí con voz ronca.
-No hasta que me escuches-respondió con seguridad -Mal interpretaste las cosas...
-Las cosas me quedaron muy claras-referí deteniendo mis movimientos.-Ahora, sueltame-le exigí una vez, en un siseo.
La gente empezaba a notar nuestra presencia y los murmullos se dejaban oir, lo cual empeoró durante los segundo siguientes.
-¡sueltala!-bramó Lucas para luego tirarlo al piso de un puñete en el rostro.
Quedé plasmada en mi sitio con las manos sobre la boca ocultando mi expresion.
Mi amigo se acercó a mi y me preguntó si estaba bien pero no tuve oportunidad de responderle pues para cuando iba a hablar Lucas ya había recibido un golpe de lleno en el pomulo izquierdo de parte de Nicholas.
-¡Basta!-bramé, cuando vi que mi amigo se disponía a responder.
-Paren de hacer el ridículo, no resuelven nada peleando-continué
Me acerqué a Nicholas y le susurré con molestia y voz ronca.
-Por primera vez, no hagas más daño al resto. Olvida esto y deja las cosas como están. Madura.
-Sophia, es mejor que nos vallamos-me llamó Lucas mientras tiraba de mi mano.
Me dejé arrastrar por mi compañero hasta el auto cuando tomé consiencia absoluta de lo sucedido. Lucas tenía el pómulo hinchado pero parecía no dolerle.
Hicimos el camino de regreso a la casa en silencio y una vez que llegamos mi amigo fue directo a su habitación. Yo fui a la cocina y saqué un poco de hielo y lo puse en una toalla.
-¿Sucede algo?-preguntó mi madre
-No, claro que no-respondí con una sonrisa y salí del lugar con rapidez. Fui escaleras arriba y llamé a la puerta de Lucas pero no esperé a que respondiera.
-Pensé que podrías necesitar un poco de hielo.
Me aproximé y me senté a su lado.
-Gracias
-No, gracias a ti, si no hubieras llegado no sé qué hubiera pasado, una vez más me salvaste.
Lucas no respondió.Tomó los hielos y los puso sobre su pómulo haciendo una mueca de dolor.
-¿Duele mucho?
-Va a estar bien
-Bueno,pero lo que no va a estar bien va a ser la cena.
-¿La cena?
-Es más que seguro que lo de la pelea saldrá en las noticias de hoy, las cuales mi hermana verá y cuando mis padres se enteren esto será un campo de batalla.
-Por lo que vi, no había ningún camarógrafo.
-Pero sí muchos testigos-repliqué con angustia.
-Sin imágenes no hay pruebas. Relájate, todo va a estar bien-repitió tomando mi mano y sosteniéndola con suavidad.
-Déjame ayudarte con eso-tomé los hielos y los puse sobre su pómulo, el cual tenía mejor aspecto.
-Sophia, sobre lo de hoy...ya sabes, lo del beso....quería.
Me puse tan nerviosa que aplasté la toalla contra su cara haciendo quejarse del dolor.
-Lo siento-me disculpé ante mi torpeza.
Gracias a Dios, su abuela me pidió que la ayudase a poner la mesa para la cena así que no tuvo más oportunidad de tocar el tema.
Retiré los hielos, se los entregué y salí de la habitación.
Durante la cena pasaron muchas cosas, la primera fue que, obviamente la familia notó la hinchazón en la cara de Lucas pero, él supo sortearlo y dijo que habían intentado asaltarnos pero que no se había llevado nada. Felizmente parecieron creerlo.Depués llegó la noticia de que mi amigo había sido admitido en la universidad y el festejo de la misma mas, luego,tristemente, escuchamos el comentario de mi hermana sobre el incidente de la tarde con Nicholas.
-Parece que no han identificado a la muchacha ni al chico pero al parecer Nicholas los conocía.
-Cada día la gente se vuelve más agresiva-comentó la abuela de Lucas.
-¿Qué razón tendrían para agredir a un joven tan encantador?-le secundó su esposo.
-Pero hay que ver que la prensa suele inventar muchas cosas, en especial sobre ese jovencito, ya ven lo que dijeron sobre la ruptura entre él y Sophia-agregó mi padrastro.
-Cómo no-respondió mi amigo tan bajo que sólo yo, que estaba sentada a su lado, pude escucharlo.
-¿Decías algo?-preguntó su padre al darse cuenta de que su hijo había murmurado algo que él no había alcanzado a escuchar.
-No, nada-tomó su servilleta, se limpió la boca y la puso sobre la mesa-disculpen-se puso de pie y se marchó.
Todos nos miramos los unos a los otros sin poder comprender su reacción.
-Con permiso-me puse de pie y salí detrás suyo.
Lucas caminaba con rapidez, pateando las cosas en su camino.
-Lucas-lo llamé-¿Qué sucede?
Él se dio vuelta y caminó hacia mi.
-¿Hasta cuando las cosas van a ser así?¿Cuándo el mundo va a dejar de girar a su al rededor y la gente se va a dar cuenta del vicho que es?-cuestionó casi a gritos, agitando las manos en el aire con fuerza.
-Estoy harta de que todos crean que es un santo y que no mata ni una mosca.
-No le des tanta importancia, allá adentro tu padre estuvo a punto de venir.
-¡Ojalá viniese, así al menos alguien más sabría la verdad sobre él!
Caminó con rapidez una vez más internandose en la oscuridad del campo.
-¡Lucas!-lo llamé pero pareció no oirme-¡Es peligroso!
viernes, 14 de octubre de 2011
Cap...21
Aunque aquel hombre había prometido que aquello del modelaje y la propuesta de contrato no tenía que ver nada con mi pasado con Nicholas, aún sentía cierta insertudumbre y desconfianza. Aparate de eso no sabía como iba a decirselo a mamá, es decir, no había firmado ninguna clase de contrato pero aun así debía contarle, era importante.
-¿Es eso lo que quieres...en verdad?-me preguntó con seriedad.
-Eso creo.-respondí tan segura como pude.
-Déjame pensarlo ¿si?-se puso de pie y luego de despedirse, se marchó con su botella de café en la mano.
Giré para verla marchar.
Quizá ella no aceptaría, quizá le parecería muy tonto o posiblemente muy arriesgado, ¿quién sabía? después de todo, mi madre era muy impredecible.
- Demuéstrale que puedes estar a su nivel-susurró una voz en mi interior.
-¿A quién?
-A él
-¿A Nicholas?
-Si te dejó, fue porque no eras suficiente para él ¿no es así?
-¿Te llevo a la escuela?-interrumpió Lucas.
Me costó un poco concentrarme en poder reponderle.
-Sí,claro.
No sabía si decirselo, no quería que me creyera loca.
-Cobarde
-No lo soy-respondí en voz alta.
-¿Dijiste algo?-preguntó Lucas, tan sorprendido como se podía estar
-No-respondí con rapidez, e igualmente agregué-Pero quizá tenga algo que decir
-Adelante
-Creo que voy a aceptar la propuesta de Marshall.
-¿De qué hablas? Creí que sabías que era una locura.
-Puede que no lo sea-arremetí -Sólo piénsalo por un momento.
Respiré profundo y continué.
-Nicholas me dejó porque piensa que no soy lo suficiente para él...
-Creo que ya habiamos discutido ésto. Y, ya veo a dónde vas, y si me preguntas, me parece una locura...
-Quizá no deba preguntar.
-Sophia, no todo es como parece.¿ Acaso crees que eso de ser modelo es tan lindo como parece? No todo lo que brilla es oro. Imagina la vida de esas jovenes. No duermen, apenas y comen, se enferman...está el alcohol, las drogas, fiestas....¿quieres que siga?
-No tiene porque pasarme a mi...
-Le pasa a casi todas.
-Creo que soy lo suficiente fuerte como para que no me pase.
-En arca abierta hasta el justo peca.
-Parece que alguien desayunó refranes hoy.
-Sólo trato de ayudar-respondió con rudeza, poniendo el freno de mano y soteniendo mi mirada.
-No quiero llegar tarde a clase.
Sabía que no podía evitarlo para siempre mas, al menos intentarlo no sería mal.Pero sucedió que para ese entonces las cosas no me salían muy bien de manera que una vez más había fallado.
-Sólo quiero protegerte-comenzó, apoyandose hacia delante en la mesa.
-Lo sé pero, suena a que no crees que soy lo suficientemente inteligente como para no ser como el resto de modelos.
-No es que no confíe en ti ,no confío en ellos.
-Entiendo pero, ya tomé una decisión y no me voy a hechar para atrás.
-Creo nunca haber conocido a alguien tan obstinado como tú-.reclamó exasperado recostándose en la silla.
Lucas se quedó en silencio por un instante, luego exhaló y dijo.
-Está bien, te apoyo...-sonreí, a lo cual dijo,con rapidez-lo cual no significa que esté de acuerdo.
-Con eso basta-respondí aún sonriente.-Nos vemos luego-me despedí con un beso en su mejilla.
-Y la última firma...aquí-señaló una línea punteada en el papel.
Con mucha emocion observé como se cerraba el contrato de mi vida, el que iba a ayudarme a demostrarle a Nicholas todo aquello que el había creido que yo no tenía. Y que, dicho sea de paso, había sido revisado por los abogamos de mi madre, de mi padre y por él en persona. Desde ese momento en adelante pondría todo de mi para llegar hasta donde me había propuesto.
-Bueno, entonces ¿qué les parece si las llamo mañana para coordinar el día de la seción de fotos?
-Muy bien, estaremos en contacto-respondió mi madre- Adios.
-Buenas tardes.
-¿Y qué se siente...tener un contrato?-preguntó mi amigo mientras jugaba con mi cabello.
-Como si mis plegarias hubieran sido escuchadas.
-¿Plegarias?
-Para poder demostrarle a Nicholas....-me detuve. Sabía que había metido la pata, hasta el fondo.
Lucas respiró sonoramente y se frotó la barbilla.
-Lo siento
-¿El decirlo o el pensarlo?-me miró directo a los ojos.
No pude responder.
-¿Tenemos que hablar de esto otra vez? porque parece que no lo entendiste aún.¿Vas a seguir con esto?-continuó-¿Vas a continuar arrastrando a todos contigo en esta loca idea tuya? Hacerlo por él te ata más a Nicholas, ¿no lo notas?
-Si mi ata o no, ese es mi problema.
-No, SOphia, es tuyo y de todos. No puedes ir por ahí arrastrando a todos contigo; ¡a mi, Sophia!. Porque, seamos realistas,¿si?. Sabes lo que siento por tí, y cuán grande es eso, que no importa lo que hagas o por qué lo hagas, porque siempre te voy a apoyar y que si alguien te daña ahí voy a estar para ayudarte. Creeme que me gustaría que no sea así pero no puedo.-se puso de pie y continuó-para que eso pase tendría que caerse el mundo o conocer a alguien mágico.
-Pues anda, ve, sal y conoce personas. Nadie te ata.
-Sí, tu me atas Sophia. No se trata de que salga o no, se trata de tu egoismo. Me manejas a tu antojo, como tu titere, me haces daña aunque no lo notes pero no import porque posiblemente no me importe pero algún día me voy a aburrir y ese día te quedrás sola. Esto no te llevará a nada bueno, vas a acabar mal y quizá yo ya no esté ahí para ese momento.
Lucas respiraba con rapidez y en su voz se percibía el dolor de la realidad por la que pasaba, por la que pasabamos.
-Sophia,-continuó-olvidate de él y de esa tonta idea tuya de la demostración de habilidades. Vuelve a ser la misma de antes, la Sophia que amo, y de la que me enamoré.
-Lucas, no tienes ides de....-quise objetar pero no me dejó.
-¿De lo que es para tí?....no, tienes razón. Sólo sé que esto está acabando contigo y que pronto ya no te reconoceré.
-Me da la impresión de que ya tubimos esta conversación.
-Y la tendremos hasta que lo comprendas.
Lucas suspiró con profundidad.
-Paso mañana a recogerlos a las ocho, espero que no hallas olvidado el viaje al viñedo.
Me miró juicioso, estuvo a punto de decir algo pero se calló. Tomó su chaqueta de golpe y se alejó hasta su auto.
Esperba poder sentarme con mi "adorable" hermana, en el tren, pero una vez más las cosas no salieron como yo quería y mi hermana me dejó sóla, así que tuve que sentarme junto a Lucas. Ciertamente no quería estar con él luego de lo que había pasado el día anterior. Mas esperaba que aquel viaje fuese lo que me ayudase a resolver los problemas.
durante todo el viaje Lucas se mantuvo en silencio sepulcral y una vez que llegamos al viñedo de sus abuelos sólo me habló para enseñarme mi habitación y luego se marchó. Dejé mis cosas en el ropero y después me heché a descansar un rato hasta que, mi amigo, me dijo que bajase a comer.
-Lucas, ¿podemos hablar?- lo llamé asomandome por la puerta.
-Dime-respondió girandose sobre sus talones.
Respiré profundo y le dije que lo sentía.
-Creo que tienes razón, lo haré por mí misma y no por él.
Lucas caminó hacia mi y, sosteniéndome la mirada preguntó-¿Segura?
Miré al piso. No podía mentirle mirándole a los ojos.
-Eso creí-dijo Lucas caminando otra vez de regreso por el pasillo hacia las escaleras.
-No, por favor. Sólo quiero que dejes de estar molesto conmigo.
Se detuvo y sin voltear a mirarme respondió-No lo estoy.
Almorzar con los abuelos de Lucas en aquella mesa, me recordó mi infancia cuando pasábamos el verano en esa casa y llenó mi mente de recuerdos unos felices y otros no tanto.
-¿Te importaría ir al centro por algunos víveres?-le preguntó su abuelo a mi amigo.
-No, claro, no hay problema. Si me das una lista compraré todo lo que se necesite-respondió con una hermosa sonrisa que pareció brillar de amor al anciano.
-Aquí la tienes-le entregó el papel-y las llaves del auto.
Lucas tomó su chaqueta junto con las llaves y la lista y se dirigió a la puerta pero antes de salir dijo- Sophia, ¿no vienes?
Lo observé un tanto sorprendida pero, después recordé que no estaba enojado.
-¿Es eso lo que quieres...en verdad?-me preguntó con seriedad.
-Eso creo.-respondí tan segura como pude.
-Déjame pensarlo ¿si?-se puso de pie y luego de despedirse, se marchó con su botella de café en la mano.
Giré para verla marchar.
Quizá ella no aceptaría, quizá le parecería muy tonto o posiblemente muy arriesgado, ¿quién sabía? después de todo, mi madre era muy impredecible.
- Demuéstrale que puedes estar a su nivel-susurró una voz en mi interior.
-¿A quién?
-A él
-¿A Nicholas?
-Si te dejó, fue porque no eras suficiente para él ¿no es así?
-¿Te llevo a la escuela?-interrumpió Lucas.
Me costó un poco concentrarme en poder reponderle.
-Sí,claro.
No sabía si decirselo, no quería que me creyera loca.
-Cobarde
-No lo soy-respondí en voz alta.
-¿Dijiste algo?-preguntó Lucas, tan sorprendido como se podía estar
-No-respondí con rapidez, e igualmente agregué-Pero quizá tenga algo que decir
-Adelante
-Creo que voy a aceptar la propuesta de Marshall.
-¿De qué hablas? Creí que sabías que era una locura.
-Puede que no lo sea-arremetí -Sólo piénsalo por un momento.
Respiré profundo y continué.
-Nicholas me dejó porque piensa que no soy lo suficiente para él...
-Creo que ya habiamos discutido ésto. Y, ya veo a dónde vas, y si me preguntas, me parece una locura...
-Quizá no deba preguntar.
-Sophia, no todo es como parece.¿ Acaso crees que eso de ser modelo es tan lindo como parece? No todo lo que brilla es oro. Imagina la vida de esas jovenes. No duermen, apenas y comen, se enferman...está el alcohol, las drogas, fiestas....¿quieres que siga?
-No tiene porque pasarme a mi...
-Le pasa a casi todas.
-Creo que soy lo suficiente fuerte como para que no me pase.
-En arca abierta hasta el justo peca.
-Parece que alguien desayunó refranes hoy.
-Sólo trato de ayudar-respondió con rudeza, poniendo el freno de mano y soteniendo mi mirada.
-No quiero llegar tarde a clase.
Sabía que no podía evitarlo para siempre mas, al menos intentarlo no sería mal.Pero sucedió que para ese entonces las cosas no me salían muy bien de manera que una vez más había fallado.
-Sólo quiero protegerte-comenzó, apoyandose hacia delante en la mesa.
-Lo sé pero, suena a que no crees que soy lo suficientemente inteligente como para no ser como el resto de modelos.
-No es que no confíe en ti ,no confío en ellos.
-Entiendo pero, ya tomé una decisión y no me voy a hechar para atrás.
-Creo nunca haber conocido a alguien tan obstinado como tú-.reclamó exasperado recostándose en la silla.
Lucas se quedó en silencio por un instante, luego exhaló y dijo.
-Está bien, te apoyo...-sonreí, a lo cual dijo,con rapidez-lo cual no significa que esté de acuerdo.
-Con eso basta-respondí aún sonriente.-Nos vemos luego-me despedí con un beso en su mejilla.
-Y la última firma...aquí-señaló una línea punteada en el papel.
Con mucha emocion observé como se cerraba el contrato de mi vida, el que iba a ayudarme a demostrarle a Nicholas todo aquello que el había creido que yo no tenía. Y que, dicho sea de paso, había sido revisado por los abogamos de mi madre, de mi padre y por él en persona. Desde ese momento en adelante pondría todo de mi para llegar hasta donde me había propuesto.
-Bueno, entonces ¿qué les parece si las llamo mañana para coordinar el día de la seción de fotos?
-Muy bien, estaremos en contacto-respondió mi madre- Adios.
-Buenas tardes.
-¿Y qué se siente...tener un contrato?-preguntó mi amigo mientras jugaba con mi cabello.
-Como si mis plegarias hubieran sido escuchadas.
-¿Plegarias?
-Para poder demostrarle a Nicholas....-me detuve. Sabía que había metido la pata, hasta el fondo.
Lucas respiró sonoramente y se frotó la barbilla.
-Lo siento
-¿El decirlo o el pensarlo?-me miró directo a los ojos.
No pude responder.
-¿Tenemos que hablar de esto otra vez? porque parece que no lo entendiste aún.¿Vas a seguir con esto?-continuó-¿Vas a continuar arrastrando a todos contigo en esta loca idea tuya? Hacerlo por él te ata más a Nicholas, ¿no lo notas?
-Si mi ata o no, ese es mi problema.
-No, SOphia, es tuyo y de todos. No puedes ir por ahí arrastrando a todos contigo; ¡a mi, Sophia!. Porque, seamos realistas,¿si?. Sabes lo que siento por tí, y cuán grande es eso, que no importa lo que hagas o por qué lo hagas, porque siempre te voy a apoyar y que si alguien te daña ahí voy a estar para ayudarte. Creeme que me gustaría que no sea así pero no puedo.-se puso de pie y continuó-para que eso pase tendría que caerse el mundo o conocer a alguien mágico.
-Pues anda, ve, sal y conoce personas. Nadie te ata.
-Sí, tu me atas Sophia. No se trata de que salga o no, se trata de tu egoismo. Me manejas a tu antojo, como tu titere, me haces daña aunque no lo notes pero no import porque posiblemente no me importe pero algún día me voy a aburrir y ese día te quedrás sola. Esto no te llevará a nada bueno, vas a acabar mal y quizá yo ya no esté ahí para ese momento.
Lucas respiraba con rapidez y en su voz se percibía el dolor de la realidad por la que pasaba, por la que pasabamos.
-Sophia,-continuó-olvidate de él y de esa tonta idea tuya de la demostración de habilidades. Vuelve a ser la misma de antes, la Sophia que amo, y de la que me enamoré.
-Lucas, no tienes ides de....-quise objetar pero no me dejó.
-¿De lo que es para tí?....no, tienes razón. Sólo sé que esto está acabando contigo y que pronto ya no te reconoceré.
-Me da la impresión de que ya tubimos esta conversación.
-Y la tendremos hasta que lo comprendas.
Lucas suspiró con profundidad.
-Paso mañana a recogerlos a las ocho, espero que no hallas olvidado el viaje al viñedo.
Me miró juicioso, estuvo a punto de decir algo pero se calló. Tomó su chaqueta de golpe y se alejó hasta su auto.
Esperba poder sentarme con mi "adorable" hermana, en el tren, pero una vez más las cosas no salieron como yo quería y mi hermana me dejó sóla, así que tuve que sentarme junto a Lucas. Ciertamente no quería estar con él luego de lo que había pasado el día anterior. Mas esperaba que aquel viaje fuese lo que me ayudase a resolver los problemas.
durante todo el viaje Lucas se mantuvo en silencio sepulcral y una vez que llegamos al viñedo de sus abuelos sólo me habló para enseñarme mi habitación y luego se marchó. Dejé mis cosas en el ropero y después me heché a descansar un rato hasta que, mi amigo, me dijo que bajase a comer.
-Lucas, ¿podemos hablar?- lo llamé asomandome por la puerta.
-Dime-respondió girandose sobre sus talones.
Respiré profundo y le dije que lo sentía.
-Creo que tienes razón, lo haré por mí misma y no por él.
Lucas caminó hacia mi y, sosteniéndome la mirada preguntó-¿Segura?
Miré al piso. No podía mentirle mirándole a los ojos.
-Eso creí-dijo Lucas caminando otra vez de regreso por el pasillo hacia las escaleras.
-No, por favor. Sólo quiero que dejes de estar molesto conmigo.
Se detuvo y sin voltear a mirarme respondió-No lo estoy.
Almorzar con los abuelos de Lucas en aquella mesa, me recordó mi infancia cuando pasábamos el verano en esa casa y llenó mi mente de recuerdos unos felices y otros no tanto.
-¿Te importaría ir al centro por algunos víveres?-le preguntó su abuelo a mi amigo.
-No, claro, no hay problema. Si me das una lista compraré todo lo que se necesite-respondió con una hermosa sonrisa que pareció brillar de amor al anciano.
-Aquí la tienes-le entregó el papel-y las llaves del auto.
Lucas tomó su chaqueta junto con las llaves y la lista y se dirigió a la puerta pero antes de salir dijo- Sophia, ¿no vienes?
Lo observé un tanto sorprendida pero, después recordé que no estaba enojado.
sábado, 13 de agosto de 2011
Cap 20
Cuando mamá me vio se lanzó sobre mi abrazándome con todas sus fuerzas y sumergida en sus lágrimas. Sentí un vacío en el corazón cuando me sostuvo entre sus brazos. Percibí el dolor que mi ausencia le había provocado y la alegría y el consuelo que sentía al tenerme allí.
Me sentía fatal. la había dejado ir por quedarme con alguien que finalmente no había valido ni la mitad de la pena... Si era necesario estaba dispuesta a hacer un pacto y jurarme que haría todo por devolverle el tiempo perdido y lo cerraría con mi sangre si así lo requería.
Dedicaría mi tiempo a mi familiar y a los ensayos para el concurso, que por cierto sería en Venecia. Al menos en algo tenía suerte, no tendría que ir tan lejos para concursar. Había llegado a pensar que quizá de una u otra manera se tendría que separar de Nicholas pero... y ¿qué si el se hubiese ofrecido a acompañarme?, claro, en el caso de que él me hubiera querido a tal punto de realizar aquel viaje a mi lado, dejando su agenda a un lado, rompiendo con el esquema que posiblemente Tedy tenía para el mes pero, después todo lo sucedido, era obvio que hubieramos tenido que separarnos de todos modos pues él era lo suficientemente egoísta para dejárme ir.
De no haber sido por Lucas hubiese estado perdida. Se ofreció a darme clases de italiano, el cual me sirvió para llegar a la nueva academia luego de haberme perdido intentando llegar por mis propios medios.
Lo más vergonzoso fue la presentación que la maestra hizo cuando llegué. Parecía entusiasmada de tenerme allí y la única explicación que le pude dar fue que ella tenía una hija adolescente de manera que sabía quien era yo.
Nicholas...
Respiré profundo y acudí la cabeza intentado deshacerme de aquel pensamiento.
La profesora parecía confundida, como cuando no encuentras algo donde lo dejaste. Decía cosas rápidas y obviamente intendibles. De pronto, la puerta se abrió y la mujer se quedó en silencio. Una vez más dijo algo pero estaba vez hubo respuesta a sus palabras.
-Buon giorno, professoressa, mi scusa, ero in ritardo
-Non ti preoccupare-respondió tomandolo de la mano y estrechandola.
No podía creer qué estaba habciendo él allí. ¿No se suponía que lo había dejado hacía mucho ya? Y si no lo había hecho, ¿por qué no decirmelo? ¿qué tan difícil puede ser contar algo así? no es como confesar haber matado a alguien....
-¿Bailamos?-me tendió la mano.
Estaba molesta, me sentía...como si me lo hubiese ocultado por algo más. Pero quizá aquel no era ni el momento de decírselo ni el lugar. Esperaría, esperaría a que aquello se acabara y justo cuando eso halla pasado se lo diría, se lo preguntaría pero, no le haría saber que le había enfadado aquello. No, se diría con sutileza porque sabía que era estúpido molestarse por algo así.
-Claro-respondí de la mejor manera que pude.
-Pensé que lo habías dejado-lo interrumpí sin más, si lopensaba más jamás lo diría.
-¿Dejado?-se sorprendió- ¿El qué?
-El baile. Creí que ya ..creí que ya no bailabas.
-Oh, eso. Bueno, no...nunca lo...nunca lo dejé-asentí.
Ladeé la cabeza y luego lo miré-¿Por qué no me lo dijiste? Hubiese sido bonito...saberlo, practicar.
Se sobó la frente, hizo un gesto de " no lo sé" y dijo- Supongo...supongo que lo olvidé.
Aparté la vista y miré el mar.
Había algo más....lo había y yo lo sabía pero..¿qué era?
-¿Seguro...seguro de que eso...es todo?
-Sí....-dijo con inseguridad-Quiero decir, sí, claro que sí.
-¿Qué es lo que resulta tan difícil de decir?-le pregunté mirándolo a los ojos.
Respiró profundo y tragó saliva, quiso decir algo pero se calló.
-Sólo dilo.
-Es que...yo...-se mordió el labio-...lo hice por ti.
-¿Por...?
-Creí que si continuaba bailando habría, de alguna manera, cierta conexión entre tu y yo. Pensé que así te mantendría viva en mi mente y te recordaría todos los días de mi vida porque....porque yo tenía miedo de olvidarte ¿sabes? me aterraba la idea de que nunca te volvería a ver y que con el pasar de los años un día me preguntaría si alguna vez te había conocido o quién era la muchacha del retrato sobre la mesa.-hablaba con forzada tranquilidad- No me lo permitiría. No lo haría, no permitiría que te fueras de mis recuerdos. Cada vez que bailaba me acordaba de ti e incluso llegaba a pensar que con quien bailaba era contigo. Miles de veces quise encontrar la melodía y la coreografía correcta para ti...para mi. Una melodía que sonara a ti, que fuera tu esencia.
-¿Lo conseguiste?-me atreví a preguntar.
-No-respondió negando con la cabeza y riendo un poco.
Se giró y me miró.
-Eres demasiado para ponerte en una canción.-dijo tomándome de las manos.
Miré el piso.
Ere lindo escucharlo decírmelo pero...aunque él creía con todas su fuerzas en aquello que decía yo sabía que no era así. Era conciente de que yo no era demasiado, de mi simpleza. A mi parecer cualquier canción era suficiente. Además, si es que acaso era como él decía ¿por qué Nicholas se había marchado? ¿por qué no me había querido como esperaba?
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Supongo que por verguenza. Además.... no es que hallamos tenido todo el tiempo del mundo para hablar, ya sabes, con él ahí....- se calló
Lo había estropeado y lo sabía.
Me solté la mano y me apollé sobre el muro.
-Lo siento..no debí mencionarlo-susurró
-Traquilo-respondí- Anda, salgamos de aquí-dije, jalandolo de la manga
-Si quieres puedo esperarlos abajo-ofrecí.
-Si....si por favor-apenas me pudo responder.
Era obvio que sobraba allí. Mamá caminaba de un lado para otro ordenando papeles y la oficina era un desastre, además mi presencia no ayudaba mucho.
Resignada al aburrimiento caminé hasta el parque frente al gran edificio y me senté en una de las bancas. Pronto mi imaginación se echó a volar.
¿Qué sucedería si apareciera justo ahora de repente? En ese caso huiría, caminaría con rapidez en otra dirección...o quizá no. Posiblemente el simple hecho de su presencia me clavaría en mi asiento sin oportunidad de hacer nada pero, eso que importaba, de una u otra manera él no se me acercaría, simplemente pasaría a mi lado sin fijarse en mi o peor aún cambiaría de camino y se marcharía por otro lado.
¿Qué haría yo en ese caso? ¿Acaso lloraría al verlo rechazar mi presencia? ¿O no sentiría nada? posiblemente lloraría. Sí, eso pasaría, lloraría sin consuelo al verlo marcharse evitandome. Lloraría por él....
Un destello llamó mi atención. Un brillo que venía de cerca de un árbol.
Me asomé intentando ver qué era aquello que había brillado, practicamente en mi cara.
-¡Sophia!-gritaron a lo lejos. Era mi madre, de manera que me vi forzada a irme.
La verdad era que el concurso no había sido exactamente lo que habiamos esperado. Pues bien, tres dias antes mi pareja llegó desde Liverpool para tener tiempo para ensayar juntos y así no cometer errores el día de la competencia. Y así fue ensayamos muy duro y conseguimos los mejores trajes pero nada de lo que hicimos fue suficiente para ganar. Estuvimos entre los dos últimos pero no ganamos. En un principio creí que sólo yo había notado que la otra pareja no era la mejor, que los otros lo hacían mejor que ellos mas, cuando anunciaron que habían ganado, no sólo nosotros nos mostramos en desacuerdo sino, también el público. No todos aplaudieron e incluso algunos pifiaron pero en fin, lo que importaba era que habíamos llegado literalmente lejos. Me apenaba por mi pareja porque él sí veía su futuro en aquello del baile pero yo ya no, las cosas eran diferentes para mi. Los planes habían cambiado. iría a la universidad, estudiaría, tendría un título y luego sería una prospera trabajadora. Al menos eso esperaba.
Intenté ocultarme tras la carta para así intentar ver al hombre de la mesa del fondo, que por cierto llevaba buen rato mirandome, "secretamente". Lo primero que pensé fue que era uno de esos enfermos paparazzi que aún buscaban algo de información acerca de lo de Nicholas pero luego creí que lo mejor era averiguarlo.
-Compermiso-me puso de pie-ya regreso.
Caminé en dirección de los servicios higiénicos y al pasar a su lado lo miré rápidamente. No se veía peligroso pero sí un poco misterioso. Tenía ojeras y se veía un tanto desesperado, no pasaba de los 30 años pero, por el momento parecía de 40.
Al salir del baño el hombre me esperaba en la puerta, y no precisamente por casualidad.
-¿Sophia Anderson?-preguntó plantandose frente a mí.
Lo miré por un momento y asentí.
-¡oh! Gracias a Dios, al fin la encuentro. ¿Tiene idea de cuánto llevo intentando encontrarla? Roger Ackroyd, fotografo profesional, buenas noches. Necesito que me ayude, si no lo hace posiblemente me quede sin trabajo y hoy en día no se encuentran empleos a la vuelta de la esquina ¿sabe?
-¿En qué le podría ayudar?
-Verá, hace un par de semanas estaba en el parque del centro sacando algunas fotos, ya sabe pura distracción y de pronto la vi. La luz era maravillosa y pensé que si la tomaba sería como de postal.
-Así que ese fue el destello en el parque...-recordé aquel brillo que había llamado mi atención la tarde frente a la oficina de mamá.
- En fin la tomé y luego la revelé junto con otras que había tomado, algunas para el trabajo y otras mías.-continuó-Pero sucede que, cuando me dirigía a la agencia en mi bicicleta, detesto los autos contaminan mucho-agregó-, me coqué con alguien y aparentemente las fotos, antes separadas por sobres, se combinaron, provocando así que cuando entregué el sobre a mi jefe entregué su foto igual. Cuando Marshall, mi jefe, vio las fotos me mandó llamar para reprenderme por no haber hecho mi trabajo de la manera correcta y me dijo que si no la encontraba a usted, perdería mi trabajo.-concluyó.
-¿Sólo lo despedirá por eso, un sólo error?
-Ah...no, no en realidad. Lo cierto es que soy muy torpe sabe. Me sorprende que aún tenga mi trabajo-comentó con resignación- Me dio una semana, la cual concluye mañana. Si para mañana usted no está en su despachó...
-Perderá su trabajo, lo sé.
La historia de aquel pobre hombre sonaba muy mal la verdad y bueno si cara no mentía.Estaba cansado desesperado y sí, se le veía tan torpe como un burro.
-Aunque quisiera ayudarlo, no podría. ¿Para qué quisiera su jefe que fuese a verlo?
-Aparentemente quiere proponerle que trabaje en la agencia.
-¿Agencia de qué?
-De modelos.
Si iba y le decía a mi madre que un tipo quería que fuese modelo sin antes saberlo con certeza simplemente me mandaría a volar y si iba sola a verlo podría suceder algo, después de todo no era del todo seguro que la historia del tal Roger fuese cierta. De manera que resolví ir con Lucas, si algo pasaba él podría hacer algo, y pues si era cierto lo que el hombre había dicho al menos haría el intento de salvarlo.
-Busco a Roger Ackroyd.
-¿Su nombre?
-Sophia Anderson
-Un momento por favor.
Le di la espalda y miré al rededor. Miles de chicas de piernas largas, brillantes cabelleras y limpios cutis, minaban de un lado para otro, anunciando sus llegadas con el sonido de sus altos tacones. Todas delgadas, bellas y de rostros interesantes.
Lucas parecía poco animado por la situación. ¿Qué diablos le pasaba? Era, a mi juicio, el único hombre al rededor de ellas. Y, por sorprendente que suene, aunque las muchachas sí se giraban par verlo, él sólo desviaba la mirada.
-Señorita Anderson-llamó la joven recepcionista- La esperan en el quinto piso. Por el pasillo a la izquierda, segundo ascensor.
-Muchas gracias-sonreí.
-Muchas gracias, Sophia. Me salvaste el pellejo-saludó Roger tan pronto como me vio.
-Buenos días Roger. Lucas él es el hombre del que te hablé. Señor Ackroyd, este es Lucas Bartolini, un amigo.
-Mucho gusto-dijeron tomándose de las manos.
-Bueno Sophia, por aquí por favor.
Roger nos condujo por un pasillo largo hasta una sala de espera en donde nos dejó para entrar en una de las oficinas.
-Adelante-nos dijo una vez que salió.
Dentro nos esperaba un hombre alto, de cabellos un poco grisaseos y rostro severo.
-Buenos días, tomen asiento.Mi nombre es Marshall Adams, director de la agencia y descubirdor de talentos.-Lucas hizo ungesto levantando las cejas, dejando ver que sonaba grande.-¿Quieren algo de beber.
-Un baso de agua por favor-pedí
-Lamento que se halla visto tan forzada a venir-reanudó depositando el baso de cartón sobre la mesa.-Pero es que cuando vi la foto, sentí algo. Estoy seguro, señorita Anderson, de que usted tiene un buen camino por delante, mucho futuro. Cuando veo un talento lo reconosco. Y sé que si usted acepta lo que le propondré no se arrepentirá.
-¿Y qué es eso que tiene que proponerme?-apunté reclinadome en el comodo asiento.
-Eso, eso es.-sonrió-¿La ve?-preguntó a Lucas.-¿Ve eso?
Lucas se giró en su asiento y con esa mirada con la que me había confesado lo del baile, dijo-Cada día de mi vida.
Lo miré por un segundo y luego volvía a mirar a Marshall.Quien prosiguió sin darse cuenta de lo sucedido.
-¿Ese es el rostro del futuro...? Es esplendida. Venga, póngase de pie.-me tomó de la mano y me llevó frente a un gran espejo detrás de la puerta. Sujetó mi cabello con la mano y dijo con una sonrisa.
-Y no tiene maquillaje.-me observó con cuidado- No comprenda como aquel joven, el cantante, la dejó ir.
Miré el piso.
-Porque es un completo idiota.-respondió Lucas.
De pronto una luz se encendió en mi mente. Eso era, o al menos podría ser. Quizá él me quería allí por mi pasado con Nicholas...
-¿Esto no tendrá que ver nada con él, o si?-me volteé para verlo.
Me sentía fatal. la había dejado ir por quedarme con alguien que finalmente no había valido ni la mitad de la pena... Si era necesario estaba dispuesta a hacer un pacto y jurarme que haría todo por devolverle el tiempo perdido y lo cerraría con mi sangre si así lo requería.
Dedicaría mi tiempo a mi familiar y a los ensayos para el concurso, que por cierto sería en Venecia. Al menos en algo tenía suerte, no tendría que ir tan lejos para concursar. Había llegado a pensar que quizá de una u otra manera se tendría que separar de Nicholas pero... y ¿qué si el se hubiese ofrecido a acompañarme?, claro, en el caso de que él me hubiera querido a tal punto de realizar aquel viaje a mi lado, dejando su agenda a un lado, rompiendo con el esquema que posiblemente Tedy tenía para el mes pero, después todo lo sucedido, era obvio que hubieramos tenido que separarnos de todos modos pues él era lo suficientemente egoísta para dejárme ir.
De no haber sido por Lucas hubiese estado perdida. Se ofreció a darme clases de italiano, el cual me sirvió para llegar a la nueva academia luego de haberme perdido intentando llegar por mis propios medios.
Lo más vergonzoso fue la presentación que la maestra hizo cuando llegué. Parecía entusiasmada de tenerme allí y la única explicación que le pude dar fue que ella tenía una hija adolescente de manera que sabía quien era yo.
Nicholas...
Respiré profundo y acudí la cabeza intentado deshacerme de aquel pensamiento.
La profesora parecía confundida, como cuando no encuentras algo donde lo dejaste. Decía cosas rápidas y obviamente intendibles. De pronto, la puerta se abrió y la mujer se quedó en silencio. Una vez más dijo algo pero estaba vez hubo respuesta a sus palabras.
-Buon giorno, professoressa, mi scusa, ero in ritardo
-Non ti preoccupare-respondió tomandolo de la mano y estrechandola.
No podía creer qué estaba habciendo él allí. ¿No se suponía que lo había dejado hacía mucho ya? Y si no lo había hecho, ¿por qué no decirmelo? ¿qué tan difícil puede ser contar algo así? no es como confesar haber matado a alguien....
-¿Bailamos?-me tendió la mano.
Estaba molesta, me sentía...como si me lo hubiese ocultado por algo más. Pero quizá aquel no era ni el momento de decírselo ni el lugar. Esperaría, esperaría a que aquello se acabara y justo cuando eso halla pasado se lo diría, se lo preguntaría pero, no le haría saber que le había enfadado aquello. No, se diría con sutileza porque sabía que era estúpido molestarse por algo así.
-Claro-respondí de la mejor manera que pude.
-Pensé que lo habías dejado-lo interrumpí sin más, si lopensaba más jamás lo diría.
-¿Dejado?-se sorprendió- ¿El qué?
-El baile. Creí que ya ..creí que ya no bailabas.
-Oh, eso. Bueno, no...nunca lo...nunca lo dejé-asentí.
Ladeé la cabeza y luego lo miré-¿Por qué no me lo dijiste? Hubiese sido bonito...saberlo, practicar.
Se sobó la frente, hizo un gesto de " no lo sé" y dijo- Supongo...supongo que lo olvidé.
Aparté la vista y miré el mar.
Había algo más....lo había y yo lo sabía pero..¿qué era?
-¿Seguro...seguro de que eso...es todo?
-Sí....-dijo con inseguridad-Quiero decir, sí, claro que sí.
-¿Qué es lo que resulta tan difícil de decir?-le pregunté mirándolo a los ojos.
Respiró profundo y tragó saliva, quiso decir algo pero se calló.
-Sólo dilo.
-Es que...yo...-se mordió el labio-...lo hice por ti.
-¿Por...?
-Creí que si continuaba bailando habría, de alguna manera, cierta conexión entre tu y yo. Pensé que así te mantendría viva en mi mente y te recordaría todos los días de mi vida porque....porque yo tenía miedo de olvidarte ¿sabes? me aterraba la idea de que nunca te volvería a ver y que con el pasar de los años un día me preguntaría si alguna vez te había conocido o quién era la muchacha del retrato sobre la mesa.-hablaba con forzada tranquilidad- No me lo permitiría. No lo haría, no permitiría que te fueras de mis recuerdos. Cada vez que bailaba me acordaba de ti e incluso llegaba a pensar que con quien bailaba era contigo. Miles de veces quise encontrar la melodía y la coreografía correcta para ti...para mi. Una melodía que sonara a ti, que fuera tu esencia.
-¿Lo conseguiste?-me atreví a preguntar.
-No-respondió negando con la cabeza y riendo un poco.
Se giró y me miró.
-Eres demasiado para ponerte en una canción.-dijo tomándome de las manos.
Miré el piso.
Ere lindo escucharlo decírmelo pero...aunque él creía con todas su fuerzas en aquello que decía yo sabía que no era así. Era conciente de que yo no era demasiado, de mi simpleza. A mi parecer cualquier canción era suficiente. Además, si es que acaso era como él decía ¿por qué Nicholas se había marchado? ¿por qué no me había querido como esperaba?
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Supongo que por verguenza. Además.... no es que hallamos tenido todo el tiempo del mundo para hablar, ya sabes, con él ahí....- se calló
Lo había estropeado y lo sabía.
Me solté la mano y me apollé sobre el muro.
-Lo siento..no debí mencionarlo-susurró
-Traquilo-respondí- Anda, salgamos de aquí-dije, jalandolo de la manga
-Si quieres puedo esperarlos abajo-ofrecí.
-Si....si por favor-apenas me pudo responder.
Era obvio que sobraba allí. Mamá caminaba de un lado para otro ordenando papeles y la oficina era un desastre, además mi presencia no ayudaba mucho.
Resignada al aburrimiento caminé hasta el parque frente al gran edificio y me senté en una de las bancas. Pronto mi imaginación se echó a volar.
¿Qué sucedería si apareciera justo ahora de repente? En ese caso huiría, caminaría con rapidez en otra dirección...o quizá no. Posiblemente el simple hecho de su presencia me clavaría en mi asiento sin oportunidad de hacer nada pero, eso que importaba, de una u otra manera él no se me acercaría, simplemente pasaría a mi lado sin fijarse en mi o peor aún cambiaría de camino y se marcharía por otro lado.
¿Qué haría yo en ese caso? ¿Acaso lloraría al verlo rechazar mi presencia? ¿O no sentiría nada? posiblemente lloraría. Sí, eso pasaría, lloraría sin consuelo al verlo marcharse evitandome. Lloraría por él....
Un destello llamó mi atención. Un brillo que venía de cerca de un árbol.
Me asomé intentando ver qué era aquello que había brillado, practicamente en mi cara.
-¡Sophia!-gritaron a lo lejos. Era mi madre, de manera que me vi forzada a irme.
La verdad era que el concurso no había sido exactamente lo que habiamos esperado. Pues bien, tres dias antes mi pareja llegó desde Liverpool para tener tiempo para ensayar juntos y así no cometer errores el día de la competencia. Y así fue ensayamos muy duro y conseguimos los mejores trajes pero nada de lo que hicimos fue suficiente para ganar. Estuvimos entre los dos últimos pero no ganamos. En un principio creí que sólo yo había notado que la otra pareja no era la mejor, que los otros lo hacían mejor que ellos mas, cuando anunciaron que habían ganado, no sólo nosotros nos mostramos en desacuerdo sino, también el público. No todos aplaudieron e incluso algunos pifiaron pero en fin, lo que importaba era que habíamos llegado literalmente lejos. Me apenaba por mi pareja porque él sí veía su futuro en aquello del baile pero yo ya no, las cosas eran diferentes para mi. Los planes habían cambiado. iría a la universidad, estudiaría, tendría un título y luego sería una prospera trabajadora. Al menos eso esperaba.
Intenté ocultarme tras la carta para así intentar ver al hombre de la mesa del fondo, que por cierto llevaba buen rato mirandome, "secretamente". Lo primero que pensé fue que era uno de esos enfermos paparazzi que aún buscaban algo de información acerca de lo de Nicholas pero luego creí que lo mejor era averiguarlo.
-Compermiso-me puso de pie-ya regreso.
Caminé en dirección de los servicios higiénicos y al pasar a su lado lo miré rápidamente. No se veía peligroso pero sí un poco misterioso. Tenía ojeras y se veía un tanto desesperado, no pasaba de los 30 años pero, por el momento parecía de 40.
Al salir del baño el hombre me esperaba en la puerta, y no precisamente por casualidad.
-¿Sophia Anderson?-preguntó plantandose frente a mí.
Lo miré por un momento y asentí.
-¡oh! Gracias a Dios, al fin la encuentro. ¿Tiene idea de cuánto llevo intentando encontrarla? Roger Ackroyd, fotografo profesional, buenas noches. Necesito que me ayude, si no lo hace posiblemente me quede sin trabajo y hoy en día no se encuentran empleos a la vuelta de la esquina ¿sabe?
-¿En qué le podría ayudar?
-Verá, hace un par de semanas estaba en el parque del centro sacando algunas fotos, ya sabe pura distracción y de pronto la vi. La luz era maravillosa y pensé que si la tomaba sería como de postal.
-Así que ese fue el destello en el parque...-recordé aquel brillo que había llamado mi atención la tarde frente a la oficina de mamá.
- En fin la tomé y luego la revelé junto con otras que había tomado, algunas para el trabajo y otras mías.-continuó-Pero sucede que, cuando me dirigía a la agencia en mi bicicleta, detesto los autos contaminan mucho-agregó-, me coqué con alguien y aparentemente las fotos, antes separadas por sobres, se combinaron, provocando así que cuando entregué el sobre a mi jefe entregué su foto igual. Cuando Marshall, mi jefe, vio las fotos me mandó llamar para reprenderme por no haber hecho mi trabajo de la manera correcta y me dijo que si no la encontraba a usted, perdería mi trabajo.-concluyó.
-¿Sólo lo despedirá por eso, un sólo error?
-Ah...no, no en realidad. Lo cierto es que soy muy torpe sabe. Me sorprende que aún tenga mi trabajo-comentó con resignación- Me dio una semana, la cual concluye mañana. Si para mañana usted no está en su despachó...
-Perderá su trabajo, lo sé.
La historia de aquel pobre hombre sonaba muy mal la verdad y bueno si cara no mentía.Estaba cansado desesperado y sí, se le veía tan torpe como un burro.
-Aunque quisiera ayudarlo, no podría. ¿Para qué quisiera su jefe que fuese a verlo?
-Aparentemente quiere proponerle que trabaje en la agencia.
-¿Agencia de qué?
-De modelos.
Si iba y le decía a mi madre que un tipo quería que fuese modelo sin antes saberlo con certeza simplemente me mandaría a volar y si iba sola a verlo podría suceder algo, después de todo no era del todo seguro que la historia del tal Roger fuese cierta. De manera que resolví ir con Lucas, si algo pasaba él podría hacer algo, y pues si era cierto lo que el hombre había dicho al menos haría el intento de salvarlo.
-Busco a Roger Ackroyd.
-¿Su nombre?
-Sophia Anderson
-Un momento por favor.
Le di la espalda y miré al rededor. Miles de chicas de piernas largas, brillantes cabelleras y limpios cutis, minaban de un lado para otro, anunciando sus llegadas con el sonido de sus altos tacones. Todas delgadas, bellas y de rostros interesantes.
Lucas parecía poco animado por la situación. ¿Qué diablos le pasaba? Era, a mi juicio, el único hombre al rededor de ellas. Y, por sorprendente que suene, aunque las muchachas sí se giraban par verlo, él sólo desviaba la mirada.
-Señorita Anderson-llamó la joven recepcionista- La esperan en el quinto piso. Por el pasillo a la izquierda, segundo ascensor.
-Muchas gracias-sonreí.
-Muchas gracias, Sophia. Me salvaste el pellejo-saludó Roger tan pronto como me vio.
-Buenos días Roger. Lucas él es el hombre del que te hablé. Señor Ackroyd, este es Lucas Bartolini, un amigo.
-Mucho gusto-dijeron tomándose de las manos.
-Bueno Sophia, por aquí por favor.
Roger nos condujo por un pasillo largo hasta una sala de espera en donde nos dejó para entrar en una de las oficinas.
-Adelante-nos dijo una vez que salió.
Dentro nos esperaba un hombre alto, de cabellos un poco grisaseos y rostro severo.
-Buenos días, tomen asiento.Mi nombre es Marshall Adams, director de la agencia y descubirdor de talentos.-Lucas hizo ungesto levantando las cejas, dejando ver que sonaba grande.-¿Quieren algo de beber.
-Un baso de agua por favor-pedí
-Lamento que se halla visto tan forzada a venir-reanudó depositando el baso de cartón sobre la mesa.-Pero es que cuando vi la foto, sentí algo. Estoy seguro, señorita Anderson, de que usted tiene un buen camino por delante, mucho futuro. Cuando veo un talento lo reconosco. Y sé que si usted acepta lo que le propondré no se arrepentirá.
-¿Y qué es eso que tiene que proponerme?-apunté reclinadome en el comodo asiento.
-Eso, eso es.-sonrió-¿La ve?-preguntó a Lucas.-¿Ve eso?
Lucas se giró en su asiento y con esa mirada con la que me había confesado lo del baile, dijo-Cada día de mi vida.
Lo miré por un segundo y luego volvía a mirar a Marshall.Quien prosiguió sin darse cuenta de lo sucedido.
-¿Ese es el rostro del futuro...? Es esplendida. Venga, póngase de pie.-me tomó de la mano y me llevó frente a un gran espejo detrás de la puerta. Sujetó mi cabello con la mano y dijo con una sonrisa.
-Y no tiene maquillaje.-me observó con cuidado- No comprenda como aquel joven, el cantante, la dejó ir.
Miré el piso.
-Porque es un completo idiota.-respondió Lucas.
De pronto una luz se encendió en mi mente. Eso era, o al menos podría ser. Quizá él me quería allí por mi pasado con Nicholas...
-¿Esto no tendrá que ver nada con él, o si?-me volteé para verlo.
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